Más de 100 oficieros mantienen viva una tradición generacional y siguen siendo un referente para quienes buscan empleo.
Cancún (Marcrix Noticias).-Los oficieros del Crucero se mantienen como parte de la historia y de la vida cotidiana de Cancún. Plomeros, electricistas y trabajadores de distintos oficios continúan ofreciendo sus servicios en este punto emblemático de la ciudad, donde algunos han permanecido durante décadas.
Ana Beatriz Pérez Ayala, presidenta del Comité de Vigilancia de la Explanada del Crucero, explicó que actualmente existen más de 100 oficieros instalados en la zona, muchos de ellos pertenecientes a familias que han mantenido esta actividad durante varias generaciones.
“Antes era el abuelito, luego el hijo y ahora es el nieto”, señaló al destacar que el oficio se ha convertido en una tradición familiar para quienes encuentran en este lugar una forma de obtener ingresos.
Pero los oficieros no solamente ofrecen sus servicios a quienes necesitan reparar una instalación eléctrica, una tubería o realizar algún trabajo en sus viviendas; también continúan siendo un punto de referencia para quienes buscan empleo.
Pérez Ayala indicó que cuando algún hotel o empresa requiere personal, es común que acudan al Crucero para buscar trabajadores, por lo que esta zona conserva su importancia como enlace entre quienes ofrecen su mano de obra y quienes necesitan contratarla.
El movimiento comienza desde las cinco de la mañana, cuando miles de personas llegan para utilizar las rutas de transporte que conectan con distintos fraccionamientos y sectores de Cancún.
Sin embargo, la inseguridad continúa siendo uno de los principales retos. La presidenta del Comité de Vigilancia reconoció que existe temor entre algunos ciudadanos al caminar por la zona, aunque destacó que cuentan con cámaras que funcionan correctamente y que han buscado colaborar con las autoridades para reducir los riesgos.
Mientras tanto, actividades culturales, cívicas y recreativas buscan recuperar los espacios públicos y mantener con vida una zona que, además de ser un punto neurálgico de transporte, conserva entre sus calles a los oficieros que forman parte de la historia laboral de Cancún.
