El colapso de un glaciar provocó una devastadora inundación de lodo, agua y rocas en la frontera entre Nepal y China

Nepal (Marcrix Noticias).-Una devastadora riada en Nepal dejó hasta ahora 392 personas fallecidas y más de mil 400 desaparecidas en la región fronteriza con China, luego de que el colapso de un glaciar desencadenara una enorme corriente de agua, lodo, hielo y rocas que arrasó comunidades, carreteras, puentes y construcciones en varios puntos del Himalaya. Los equipos de emergencia mantienen este jueves una intensa búsqueda entre los escombros.

El desastre ocurrió el miércoles y afectó principalmente los distritos nepaleses de Rasuwa y Nuwakot, mientras que del lado chino también se reportaron graves daños en la región del Tíbet. La fuerza del torrente sorprendió a pobladores, turistas y peregrinos, y las imágenes captadas por cámaras de vigilancia muestran cómo una pared de lodo y escombros cubrió edificios y vehículos en cuestión de segundos.

En Nepal, las autoridades reportaron alrededor de 910 personas desaparecidas, entre ellas 517 extranjeros. En el Tíbet se contabilizaron otras 558 personas no localizadas, incluidos 260 extranjeros. Entre los desaparecidos hay ciudadanos de varios países y personas que se encontraban en la zona como parte de peregrinaciones hacia el monte Kailash, uno de los sitios religiosos más importantes de la región.

La emergencia también dejó importantes daños en la infraestructura. Carreteras y puentes fueron destruidos, mientras que viviendas, vehículos y proyectos hidroeléctricos quedaron cubiertos por toneladas de lodo. Debido a que varios caminos quedaron inutilizados, las autoridades recurrieron a helicópteros para trasladar a sobrevivientes, heridos y personas que permanecían atrapadas en zonas aisladas. Más de un centenar de personas ya habían sido rescatadas por vía aérea.

Las labores de rescate se complicaron todavía más por la posibilidad de nuevas inundaciones. En territorio tibetano se detectó un lago de contención que podría representar un riesgo adicional si llegara a romperse, mientras las lluvias que continuaban en algunas zonas aumentaban la posibilidad de nuevos deslaves. Las autoridades mantienen vigilancia ante la amenaza de nuevos movimientos de tierra y agua.

Inicialmente se creyó que un terremoto había provocado el desastre, debido a que los instrumentos registraron una señal sísmica de magnitud 4.4. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos actualizó posteriormente su análisis y determinó que se trató de una señal generada por el propio colapso de hielo y roca, cuya magnitud equivalente fue de 5.2. Expertos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas también señalaron que una avalancha glaciar probablemente desencadenó la inundación repentina.

El fenómeno vuelve a poner bajo atención la vulnerabilidad del Himalaya ante el deterioro de los glaciares y los eventos extremos. Investigaciones recientes señalan que la pérdida de hielo en la región se ha acelerado, mientras que el aumento de las temperaturas favorece condiciones que pueden desestabilizar masas de hielo y terreno en las zonas montañosas. Los expertos advierten que estos cambios representan una amenaza creciente para comunidades, infraestructura y fuentes de agua.

Mientras continúan las labores de búsqueda, familiares de las personas desaparecidas esperan información sobre sus seres queridos. Las autoridades de Nepal y China mantienen desplegados equipos de emergencia, militares y helicópteros para acceder a las zonas más afectadas, aunque la destrucción de caminos y puentes dificulta llegar a algunas comunidades. El número de víctimas podría aumentar conforme los rescatistas logren ingresar a los sectores que permanecen incomunicados.

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