La agencia europea detectó un cambio en el perfil de los delincuentes: los atracos discretos ceden terreno a ataques con mazos, explosivos y armas de fuego para obtener objetos fáciles de colocar en mercados ilegales
La Haya (Marcrix Noticias).- Los robos contra museos europeos son cada vez más directos, agresivos y violentos, mientras los delincuentes han puesto la mira en oro, joyas, piedras preciosas y otros objetos que pueden convertirse rápidamente en dinero, alertó la Europol este lunes en su informe Changing tactics, changing targets: the evolving nature of museum heists, en el que analiza recientes investigaciones desarrolladas en distintos países europeos.
Durante años, este tipo de delincuencia estuvo relacionado con grupos especializados que recurrían al engaño, la vigilancia previa y métodos discretos para evitar enfrentamientos. Ahora, las autoridades han documentado delincuentes que rompen puertas y vitrinas con mazos, utilizan explosivos e incluso recurren a armas de fuego para intimidar al personal de seguridad.
Ya no buscan únicamente grandes obras de arte
El cambio también alcanza a los objetos elegidos. Europol detectó un creciente interés por metales preciosos, piedras preciosas y piezas culturales de alto valor, debido tanto a su demanda como a las posibilidades de introducirlas en circuitos ilegales.
Una pieza de oro o plata puede ser fundida para eliminar características que permitan identificar su procedencia, mientras que las piedras preciosas pueden desmontarse de una joya y venderse individualmente.
Entre los casos utilizados por Europol para ilustrar la tendencia aparece el asalto de 2024 al Museo Cognacq-Jay, en París, así como el robo de piezas arqueológicas de Dacia perpetrado en 2025 en el Museo Drents de Países Bajos.
También figura el espectacular robo registrado en octubre de 2025 en el Museo del Louvre, donde los delincuentes irrumpieron en la Galería Apolo y se apoderaron de valiosas joyas.
Nuevos delincuentes entran al negocio
Uno de los puntos que más preocupa a Europol es que detrás de algunos golpes podrían encontrarse actores criminales diferentes a los tradicionales traficantes especializados en bienes culturales.
La agencia identifica indicios de grupos formados específicamente para determinados robos e incluso de delincuentes reclutados mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería. Una de las hipótesis apunta hacia un esquema de “crimen como servicio”, mediante el cual determinadas tareas son encargadas a terceros.
Otra posibilidad es que delincuentes procedentes de otros mercados ilegales hayan comenzado a considerar los museos como objetivos de bajo riesgo y alto beneficio.
Europol reconoce que todavía existen vacíos de inteligencia para determinar el alcance del fenómeno, pero advierte que el cambio en los métodos y objetivos podría revelar la aparición de nuevas redes criminales alrededor del patrimonio cultural europeo.
