Investigadores advierten riesgos para el aprovechamiento de las algas y su manejo cuando llegan a las costas

Yucatán (Marcrix Noticias).-El sargazo que llega a las costas de la Península de Yucatán contiene concentraciones elevadas de metales, principalmente arsénico, de acuerdo con investigaciones realizadas por especialistas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Unidad Mérida. El hallazgo genera preocupación ante el creciente interés por aprovechar esta biomasa para elaborar productos industriales y biotecnológicos.

Los investigadores Reyna Cristina Collí Dulá y Héctor Peniche Pavía analizan muestras de sargazo fresco y muerto para conocer cómo cambia su composición durante el proceso de deterioro. Los estudios muestran que el material recién llegado presenta una importante presencia de metales, mientras que su composición cambia conforme permanece expuesto y comienza a descomponerse.

El arsénico representa uno de los principales obstáculos para aprovechar directamente el sargazo como materia prima. Aunque estas algas contienen compuestos de interés, como alginatos, fucoidanos, manitol, celulosa y otras sustancias bioactivas, los especialistas consideran necesario determinar primero si pueden extraerse de manera segura sin trasladar los contaminantes a los productos finales.

El problema aumenta cuando grandes cantidades de sargazo quedan acumuladas en las playas. Durante su descomposición disminuye el oxígeno disponible y pueden generarse gases como el sulfuro de hidrógeno, responsable del característico olor a huevo podrido y potencialmente peligroso para quienes permanecen cerca de las acumulaciones. Investigaciones del Instituto Politécnico Nacional también han advertido sobre la necesidad de monitorear gases generados por la descomposición del sargazo en Quintana Roo.

Pese a los riesgos, el sargazo mantiene un potencial de aprovechamiento que ha impulsado investigaciones y proyectos en la región. En julio de 2026, el Gobierno de México anunció una inversión superior a 2 mil millones de pesos para fortalecer la recolección, contención y aprovechamiento de esta macroalga en Quintana Roo. La estrategia contempla aumentar la captura en el mar antes de que llegue a las playas y desarrollar alternativas para darle un destino útil.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en retirar el sargazo de las playas, sino en conocer qué sustancias contiene y establecer en qué condiciones puede aprovecharse sin representar riesgos ambientales o para la población. Mientras continúan las investigaciones científicas, especialistas y autoridades buscan alternativas para convertir parte de esta biomasa en materia prima sin que los contaminantes que acumula terminen trasladándose a nuevos productos o procesos.

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