Las estructuras minerales nacen de filtraciones de agua y pueden crecer hasta 300 veces más rápido que en una cueva.
Nueva York (Marcrix Noticias).- Parecen las estalactitas de una caverna, pero cuelgan sobre las vías por las que diariamente circulan los trenes. Las llamadas estalactitas del Metro de Nueva York son en realidad calthemites, depósitos minerales creados por la interacción del agua con el concreto y otros materiales utilizados para construir la red subterránea.
Las formaciones pueden encontrarse en estructuras de concreto y mortero del sistema ferroviario y tienen una apariencia similar a los largos depósitos minerales que cuelgan del techo de las cuevas naturales.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental. Mientras una estalactita puede necesitar miles de años para desarrollarse, los calthemites presentes en construcciones humanas pueden crecer hasta 300 veces más rápido.
Su presencia convierte algunos sectores del Metro neoyorquino en una peculiar muestra de procesos geológicos desarrollándose dentro de infraestructura construida por el ser humano.
El agua convierte el concreto en formaciones minerales parecidas a las estalactitas en el Metro de Nueva York
El proceso comienza cuando el agua encuentra pequeñas grietas y consigue atravesar el concreto, mortero, cemento o cal utilizados en las instalaciones.
Durante su recorrido recoge calcio de estos materiales. Cuando la solución finalmente encuentra una salida y entra en contacto con el dióxido de carbono presente en el aire, se forma carbonato de calcio.
Los minerales transportados por el agua comienzan entonces a endurecerse conforme las gotas abandonan la estructura.
El resultado son depósitos que crecen hacia abajo y adquieren formas parecidas a carámbanos, razón por la que pueden confundirse fácilmente con las estalactitas de una cueva.
El término calthemite combina palabras de origen latino y griego y puede traducirse aproximadamente como depósito de cal.
Su composición y aspecto también pueden cambiar dependiendo de los materiales atravesados por el agua.
Algunas adquieren colores por los metales
No todas estas estructuras son blancas. Cuando una filtración atraviesa una viga metálica, por ejemplo, puede transportar hierro y provocar que el depósito adquiera tonalidades similares al óxido. La edad también modifica su apariencia.
Algunos depósitos antiguos son largos, delgados y similares a una pajilla, mientras que las formaciones más recientes pueden permanecer húmedas y continuar expulsando pequeñas gotas.
En ellas incluso es posible observar partículas de calcio suspendidas dentro del agua antes de que las gotas caigan.
El crecimiento acelerado de estas estructuras se explica, en parte, porque el agua puede atravesar los materiales fabricados por el ser humano con mayor facilidad que la roca caliza de las cavernas naturales.
Además, los túneles del Metro tienen mayor intercambio de aire que muchas cuevas cerradas, proporcionando el dióxido de carbono necesario para el proceso.
El Metro funciona como una enorme cueva artificial
La comparación entre el Metro de Nueva York y una caverna adquiere otra dimensión debido a su extensión.
La red cuenta con aproximadamente 443 millas, unos 713 kilómetros, de vías. Si pudiera clasificarse como una cueva natural, superaría por extensión a Mammoth Cave, en Kentucky, que posee alrededor de 426 millas de terreno subterráneo conocido. La diferencia, por supuesto, está en su origen.
Mammoth Cave fue creada mediante procesos naturales, mientras que los túneles neoyorquinos fueron excavados y construidos para transportar diariamente a millones de personas.
Aun así, ambos ambientes comparten características como oscuridad, humedad y presencia de pequeños organismos.
Las estalactitas del Metro de Nueva York muestran cómo algunos de los procesos responsables de formar estructuras minerales dentro de una caverna también pueden desarrollarse entre concreto, acero y vías ferroviarias.
Y mientras los pasajeros esperan el siguiente tren, estas pequeñas formaciones continúan creciendo sobre uno de los sistemas de transporte más conocidos del mundo.
