El skater olímpico español consiguió una imagen espectacular durante el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026, después de meses de planificación junto al fotógrafo José Ángel Izquierdo para sincronizar la maniobra con el momento exacto del fenómeno astronómico.

España (Marcrix Noticias)-El skater español Danny León convirtió uno de los fenómenos astronómicos más esperados de 2026 en el escenario para una de sus maniobras más arriesgadas.

El atleta madrileño, originario de Móstoles y conocido como “El Alquimista del Skate”, realizó un salto en el momento preciso en que la Luna cubría casi por completo al Sol durante el eclipse solar total del 12 de agosto, dejando una imagen en la que su silueta quedó recortada frente al cielo oscurecido.

La escena fue resultado de meses de preparación junto al fotógrafo José Ángel Izquierdo, quien se encargó de calcular la posición de la rampa, la trayectoria del deportista y el encuadre necesario para conseguir la fotografía.

Una maniobra calculada al segundo

El equipo llegó con anticipación para instalar el half pipe y realizar las pruebas necesarias antes del fenómeno astronómico.

Las cámaras fueron colocadas a aproximadamente 400 y 600 metros de distancia, utilizando teleobjetivos para conseguir que la figura de León apareciera perfectamente alineada con el disco solar.

La precisión era fundamental. La ventana para conseguir la toma era extremadamente corta, por lo que el salto debía ejecutarse prácticamente en el instante previsto.

En Madrid, la ocultación del Sol alcanzó aproximadamente el 99.95 por ciento, mientras el equipo trabajaba para aprovechar los escasos minutos disponibles alrededor del momento de máxima oscuridad.

Huesca fue el escenario de la hazaña

La producción se trasladó a una finca particular ubicada en Novales, Huesca, donde se preparó el escenario para la maniobra.

La rampa fue colocada estratégicamente para que, desde el punto elegido por el fotógrafo, la trayectoria del skater coincidiera con la posición del Sol durante el eclipse.

La imagen final no dependió únicamente de la habilidad sobre la tabla. También requirió cálculos de distancia, posición, perspectiva y tiempo para conseguir que el deportista apareciera justo delante del fenómeno astronómico.

Una trilogía frente al cielo

La hazaña forma parte de un proyecto personal que León comenzó un año antes y que evolucionó a través de tres imágenes relacionadas con el cielo.

Primero fue el Sol, después la Luna y finalmente el eclipse, con una última maniobra que reunió los elementos anteriores en una sola escena.

El propio deportista describió la ejecución como “el truco de mi vida”, en referencia al nivel de preparación y precisión que requirió.

La imagen del skater frente al eclipse se vuelve viral

La espectacular fotografía y el video de la maniobra comenzaron a circular rápidamente en redes sociales, donde la combinación entre skateboarding y eclipse solar llamó la atención de millones de usuarios.

La producción fue presentada con una edición en cámara lenta y la canción Earth Song, de Michael Jackson, como acompañamiento musical.

El contenido alcanzó millones de interacciones en redes sociales y convirtió el salto de Danny León en una de las imágenes deportivas más llamativas relacionadas con el eclipse.

Deporte extremo y astronomía en una sola imagen

La propuesta de León fue más allá de realizar una maniobra espectacular. El objetivo consistió en utilizar el fenómeno astronómico como parte de una composición visual en la que el movimiento del deportista y la posición de los cuerpos celestes coincidieran en un mismo instante.

El resultado fue una fotografía que requirió combinar skateboarding, fotografía, astronomía y planificación milimétrica.

Danny León y una nueva forma de contar historias con el skate

Con esta producción, el skater español volvió a utilizar su disciplina deportiva como herramienta para crear imágenes alejadas de los escenarios tradicionales de una competencia.

El salto realizado durante el eclipse representa el cierre de una trilogía construida durante meses y deja una de las postales más particulares del fenómeno astronómico de 2026.

La maniobra también demuestra que, en proyectos de este nivel, el riesgo no depende únicamente de la ejecución sobre la tabla: cada movimiento debe coincidir con un momento que, en este caso, solo podía ocurrir una vez.

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