Destacó los riesgos de los cigarrillos electrónicos y otros productos de nicotina dirigidos a adolescentes, y llamó a fortalecer la educación en salud para prevenir nuevas adicciones.

Madrid (Marcrix Noticias).- La reina Letizia Ortiz Rocasolano lanzó un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes sobre el crecimiento del consumo de vapeadores, cigarrillos electrónicos y otros productos derivados de la nicotina que, bajo una apariencia moderna y atractiva, representan riesgos para la salud.

Recordó que los efectos letales del tabaco convencional son ampliamente conocidos. Cada año, alrededor de siete millones de personas mueren en el mundo por enfermedades relacionadas con su consumo, mientras que más de un millón y medio fallecen por exposición al humo ajeno.

Sin embargo, señaló que el debate actual ya no se centra únicamente en los cigarrillos tradicionales, sino también en los llamados productos de tabaco calentado y dispositivos electrónicos, como vapeadores, pods, shishas y bolsitas de nicotina, cuyo uso se ha popularizado especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.

La monarca española destacó que, aunque algunos sectores plantean estos productos como una alternativa de menor riesgo frente al cigarro convencional, contienen sustancias químicas potencialmente dañinas y todavía se desconocen muchos de sus efectos sobre la salud a largo plazo.

Además, subrayó que la propia industria reconoce que estos dispositivos no son inocuos. A ello se suma que los menores de edad y los jóvenes suelen percibirlos como menos peligrosos, una situación que preocupa a las autoridades sanitarias.

En ese sentido, retomó las advertencias de la Organización Mundial de la Salud, que este año puso el foco en las estrategias de comercialización utilizadas para atraer a nuevas generaciones de consumidores mediante sabores, diseños llamativos y campañas dirigidas a públicos juveniles.

La reina Letizia también destacó que numerosos países revisan actualmente sus marcos regulatorios para determinar cómo controlar estos productos, ante la falta de evidencia que permita establecer un nivel seguro de consumo.

Frente a este panorama, insistió en que la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz para proteger la salud pública.

Consideró fundamental fortalecer la alfabetización en salud, promover el acceso a información confiable y fomentar que las personas comprendan mejor el funcionamiento de su cuerpo y los riesgos asociados a determinadas conductas.

Como reflexión final, planteó una pregunta dirigida a quienes consideran los vapeadores una moda; si ya se conocen las consecuencias del tabaco de combustión, ¿por qué asumir los riesgos de inhalar nuevas sustancias cuyos efectos aún no se comprenden completamente? Según afirmó, ninguna tendencia debería imponerse sobre la salud, ya que las modas son pasajeras, pero las secuelas pueden acompañar a una persona durante toda la vida.

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