El consumo de alcohol entre adolescentes de Quintana Roo registró una disminución histórica durante el último año, al pasar de 39.8 a 33.9 por ciento.

Cancún, (Marcrix Noticias)- El consumo de alcohol entre adolescentes de Quintana Roo registró una disminución histórica durante el último año, al pasar de 39.8 a 33.9 por ciento, de acuerdo con datos de las autoridades sanitarias estatales. Sin embargo, especialistas advirtieron que este avance se ve empañado por el incremento en el consumo de otras sustancias adictivas entre la población juvenil.

Francisco Boneta, titular de la Comisión Estatal de Salud Mental y Adicciones, señaló que la reducción en el consumo de bebidas alcohólicas representa uno de los resultados más importantes alcanzados en los programas de prevención implementados en la entidad.

“Es alentador porque evidencia que disminuyó el consumo de alcohol, lo que significa que las labores de prevención están dando resultado, pero preocupa porque los jóvenes lo están compensando con otras sustancias”, expresó el funcionario.

Indicó que este descenso es considerado un hecho inédito dentro de los indicadores de salud pública relacionados con las adicciones; sin embargo, reconoció que el comportamiento actual de los jóvenes obliga a replantear estrategias de atención debido a la aparición de nuevas conductas de riesgo.

La preocupación también se refleja en los grupos de apoyo. Darío Perera, coordinador de Alcohólicos Anónimos en Quintana Roo, informó que actualmente reciben a pacientes de entre 15 y 24 años que enfrentan problemas de alcoholismo y consumo de drogas de manera simultánea.

Explicó que muchos adolescentes comienzan con la ingesta de bebidas alcohólicas, pero posteriormente experimentan con sustancias ilícitas, situación que se ha vuelto más frecuente durante los últimos meses, principalmente en la zona norte del estado.

De acuerdo con el representante de la agrupación, municipios como Tulum, Playa del Carmen y Cozumel concentran una parte importante de los casos detectados, debido a factores sociales y económicos que incrementan la exposición de los jóvenes a distintos tipos de sustancias psicoactivas.

Perera advirtió que la combinación de alcoholismo y drogadicción complica significativamente los procesos de recuperación, ya que los pacientes enfrentan mayores dificultades para mantenerse dentro de los programas de rehabilitación.

“Solo alrededor del 10 por ciento de quienes buscan ayuda logran permanecer y adoptar de manera constante los programas de recuperación”, señaló.

Ante este panorama, las autoridades de salud mental insistieron en la necesidad de fortalecer las acciones preventivas desde edades tempranas, así como reforzar la participación de las familias, escuelas y organizaciones civiles para evitar que la disminución en el consumo de alcohol sea sustituida por otras formas de adicción.

Especialistas coinciden en que el reto ya no se limita únicamente a reducir el consumo de bebidas alcohólicas entre adolescentes, sino a prevenir el acceso y uso de sustancias que representan riesgos aún mayores para la salud física y mental de los jóvenes quintanarroenses.

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