Habitantes de Rancho Viejo exigen a la Comisión Federal de Electricidad restablecer el servicio tras más de una semana de afectaciones

José María Morelos (Marcrix Noticias).-Una grave crisis afecta a los residentes de la localidad de Rancho Viejo, quienes enfrentan un apagón prolongado que ya suma nueve días consecutivos sin el servicio básico de energía eléctrica. La falta de suministro ha desencadenado una profunda molestia y desesperación entre los habitantes, quienes denuncian el abandono por parte de las autoridades competentes. A pesar de los constantes llamados ciudadanos, la infraestructura de la zona continúa totalmente inactiva.

Para intentar solucionar el problema, el subdelegado de la comunidad informó que los pobladores han tramitado múltiples reportes formales ante la Comisión Federal de Electricidad. Entre los folios de queja entregados formalmente destacan los números setenta y nueve, ochenta, del ochenta, ciento uno, cero ochenta y cuatro, así como el código alterno doble u, cero sesenta, doscientos treinta y ocho, cuatrocientos dieciocho. Desafortunadamente, ninguna de estas solicitudes oficiales ha provocado una respuesta operativa o el envío de cuadrillas de mantenimiento a la zona afectada.

El representante comunitario alzó la voz para denunciar públicamente que Rancho Viejo es históricamente una de las poblaciones que menos atención recibe por parte de la compañía estatal. Los vecinos perciben un trato desigual y negligente, pues las solicitudes de apoyo suelen ser ignoradas de manera sistemática. Esta falta de atención ha llevado a los habitantes al límite de su paciencia, transformando la incomodidad inicial en una abierta indignación social.

El descontento de las familias se intensifica al observar la realidad de las poblaciones geográficamente más cercanas. Mientras que Rancho Viejo permanece a oscuras, asentamientos vecinos como Javier Rojo Gómez, La Esperanza y San Antonio Tuk cuentan con el servicio de energía de manera completamente normal. Esta evidente disparidad en la distribución del servicio básico hace que los afectados consideren la situación como un acto de exclusión injustificable.

Las consecuencias de pasar más de una semana sin electricidad ya se reflejan en la economía y salud de los hogares. Los residentes han reportado la pérdida total de sus alimentos perecederos por falta de refrigeración, así como severas complicaciones para realizar las actividades domésticas y laborales más elementales. Además, la población debe soportar las altas temperaturas de la región sin la posibilidad de encender ventiladores o sistemas de enfriamiento de agua.

Ante este panorama insostenible, la comunidad en su conjunto ha lanzado una exigencia enérgica para que se repare la falla de forma inmediata. Los pobladores manifestaron que es totalmente inaceptable que una sociedad moderna permanezca desatendida durante tanto tiempo ante la pérdida de un derecho fundamental. De no obtener una solución pronta, los afectados no descartan tomar medidas de presión más severas para hacerse escuchar.

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