El candidato de Juntos por el Perú nunca figuró en las encuestas entre los candidatos favoritos. Enfrentará a Keiko Fujimori en los comicios del 7 de junio.
Bogota (Marcrix Noticias)- Luego de un largo proceso de recuento de votos que se prolongó 33 días, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) dio a conocer los resultados de la primera vuelta presidencial y, según los datos del organismo, la ultraderechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez pasaron a la segunda vuelta, que se realizará el próximo 7 de junio.
Aunque falta que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) oficialice los resultados en un acto programado para este domingo, el pase a la segunda vuelta de Roberto Sánchez resultó una sorpresa porque el candidato de movimiento de izquierda Juntos por el Perú nunca figuró en las encuestas entre los candidatos favoritos.
De hecho, otro aspirante ultraderechista, Rafael López Aliaga, apoyado por los empresarios y la prensa más conservadora, figuraba en los primeros días del escrutinio en el segundo lugar de la contienda e incluso la encuestadora Datum lo ubicó en un sondeo a boca de urna como el candidato que disputaría con Fujimori la presidencia en la segunda vuelta presidencial.
El sorpresivo repunte del izquierdista Roberto Sánchez a medida que avanzaba el conteo de votos llevó a López Aliaga —un miembro del Opus Dei que practica el celibato desde su juventud— a impugnar la elección.
Pero esta semana el JNE declaró improcedente un recurso de apelación presentado por el político y empresario.
Analistas políticos peruanos esperan que, con esa decisión, los jueces electorales del JNE proclamen este domingo el triunfo de Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en la primera vuelta del 12 de abril pasado y los declaren finalistas de la segunda ronda electoral a realizarse dentro de solo tres semanas.
Según la ley electoral peruana, si un candidato presidencial no obtiene más del 50% de los votos en una primera vuelta electoral, los dos aspirantes más votados deberán disputar una segunda ronda.
Los resultados oficiales de la ONPE indican que Fujimori, hija del cuestionado expresidente Alberto Fujimori, quien murió encarcelado por delitos humanitarios en septiembre de 2024, obtuvo dos millones 877 mil 678 votos, equivalentes al 17.18% del total, mientras que Sánchez acumuló dos millones 15 mil 114 sufragios, el 12.03%.
López Aliaga, quien sigue denunciando que la elección fue fraudulenta, se ubicó en el tercer lugar, con un millón 993 mil 904 votos, el 11.90%, apenas 0.13 puntos porcentuales debajo de Sánchez.
La apuesta de la derecha
De cara a la segunda vuelta, Fujimori arranca con una ligera ventaja porque se espera que atraiga la mayoría de los votos de los candidatos de derecha que quedaron eliminados en la primera vuelta, entre ellos los de López Aliaga, a pesar de que este mantiene una relación ríspida con su colega ultraderechista.
Entre Fujimori y López Aliaga y otros candidatos de derecha acumularon más de 40% de los sufragios en los comicios del mes pasado, mientras que Sánchez y otros abanderados de izquierda sumaron el 29%, un porcentaje que puede aumentar 10 puntos porcentuales si se agregan los votos de abanderado centroizquierdistas.
Fujimori, quien por cuarta vez es candidata presidencial y pasa a segunda vuelta, goza de una amplia base de apoyo, pero también tiene un alto nivel de rechazo de los peruanos que no olvidan las violaciones a los derechos humanos y la enorme corrupción durante los 10 años de gobierno de su padre, Alberto Fujimori, cuyo “legado” ella reivindica.
El politólogo Carlos Meléndez considera que a pesar de que el izquierdista Sánchez logró sorprender y pasar a la segunda vuelta, Perú ha registrado en los últimos años un crecimiento de los votantes de derecha y esto constituye un cambio sustantivo con respecto a la elección presidencial de 2021, cuando en una contienda muy apretada el izquierdista Pedro Castillo derrotó a Fujimori.
La gestión de Castillo sólo duró 17 meses, pues el mandatario intentó suprimir el Congreso y este lo destituyó por “rebelión”, delito por el cual cumple una condena de 11 años de prisión.
Los problemas de gobernabilidad de Castillo y su inexperiencia para manejar la administración pública son mencionados por Meléndez como una de las causas que ha ido “derechizando” a la sociedad peruana.
Y Roberto Sánchez cargará con ese peso en los comicios de junio, aunque también contará con el voto de los peruanos de las regiones rurales que se identifican con el destituido mandatario.
Una cerrada contienda
El politólogo Martín Tanaka considera que Fujimori debe conquistar votos del centro para ganar la presidencia en su cuarto intento, pero su voto negativo es muy fuerte en ese sector, mientras que Sánchez tendrá que decidir si está dispuesto a establecer alianzas con sectores de la izquierda moderada y con independientes de alto perfil técnico que entiendan la administración del Estado.
Uno de los problemas de Pedro Castillo fue, precisamente, que se rodeó de políticos izquierdistas que mostraron poca pericia en el manejo del aparato de gobierno.
Sánchez no oculta su cercanía con Castillo e incluso ha usado durante la campaña un sombrero cajamarqueño como el que distinguía al destituido presidente, quien siempre ha gozado del respaldo de los gobiernos mexicanos de la 4T.
Tanto Andrés Manuel López Obrador, como la presidenta Claudia Sheinbaum, lo consideran un preso político y han dado asilo a su familia y a quienes fueron sus funcionarios.
La exjefa de gabinete de Castillo, Betsy Chávez, se refugió en la embajada de México en Lima en noviembre pasado, mientras era perseguida por la justicia peruana, y esto llevó a la ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países por decisión del gobierno de Perú.
