Modelos climáticos prevén efectos severos en temperaturas, lluvias y actividad ciclónica global.
Ciudad de México (Marcrix Noticias).- El fenómeno climático de El Niño podría convertirse este 2026 en uno de los eventos más intensos registrados en la historia moderna, de acuerdo con proyecciones del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.
Los modelos climáticos analizados por especialistas indican una alta probabilidad de que el fenómeno evolucione hacia una categoría considerada como “Super El Niño” entre el otoño e invierno de 2026, con posibles efectos sobre temperaturas globales, huracanes, sequías e inundaciones.
La NOAA y la Organización Meteorológica Mundial mantienen vigilancia constante ante el acelerado calentamiento observado en el océano Pacífico ecuatorial.
Pronósticos apuntan a un fenómeno más intenso
La actualización más reciente del Centro de Predicción Climática señala que existen aproximadamente dos terceras partes de probabilidad de que El Niño alcance intensidad fuerte o muy fuerte en los próximos meses del 2026.
Actualmente, la temperatura del agua en la región monitoreada del Pacífico ecuatorial se encuentra ligeramente por debajo del umbral requerido para declarar oficialmente el fenómeno; sin embargo, los modelos climáticos estiman que superará ese nivel durante el próximo mes.
De acuerdo con NOAA, un evento débil de El Niño se presenta cuando la temperatura oceánica supera los 0.5 grados Celsius sobre el promedio durante un periodo prolongado. Para ser clasificado como “Super El Niño”, las anomalías térmicas deben superar los 2 grados Celsius.
El Centro de Predicción Climática también estimó que las probabilidades de que el fenómeno permanezca activo durante el invierno 2026-2027 alcanzan el 96 por ciento.
Especialistas monitorean cambios en el Pacífico
Expertos atribuyen el fortalecimiento acelerado del fenómeno a una extensa masa de agua cálida acumulada bajo la superficie del Pacífico ecuatorial central y oriental.
Michelle L’Heureux, científica líder de pronósticos de El Niño y La Niña del Centro de Predicción Climática, explicó que la intensidad final dependerá de la sincronización entre los cambios oceánicos y atmosféricos durante los próximos meses.
Entre los factores identificados por especialistas se encuentran el debilitamiento de los vientos alisios cercanos al ecuador, el incremento sostenido de temperaturas oceánicas y una mayor interacción entre océano y atmósfera tropical.
Aunque NOAA reconoció que todavía existe incertidumbre sobre la intensidad máxima que alcanzará el fenómeno, algunos modelos internacionales sugieren que podría ubicarse entre los más fuertes desde que existen registros modernos.
Posibles impactos globales
Los llamados “Super El Niño” son considerados eventos climáticos poco frecuentes y de gran intensidad. Entre los antecedentes destacados por NOAA figuran los episodios de 1972-1973, 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
El evento de 2015-2016 fue catalogado como uno de los más intensos desde 1950 y provocó alteraciones meteorológicas severas en distintas regiones del planeta.
Los efectos asociados a El Niño podrían incluir temperaturas globales más elevadas, cambios drásticos en patrones de lluvia y modificaciones en la actividad ciclónica.
Especialistas señalaron que los eventos fuertes de El Niño generalmente reducen la actividad de huracanes en el Atlántico debido al incremento de vientos cortantes, mientras que el Pacífico central y oriental suele registrar temporadas ciclónicas más activas.
Entre las regiones con posibles riesgos figuran México, Centroamérica, Hawái y el suroeste de Estados Unidos.
También se prevén sequías en India y el sudeste asiático, menor intensidad de lluvias monzónicas, mayor riesgo de incendios forestales y condiciones más secas en regiones de África austral.
Meteorólogos y organismos internacionales coincidieron en que la evolución acelerada del fenómeno será uno de los factores climáticos más relevantes durante los próximos meses.
