La Policía romana interceptó al hombre dentro del agua y lo sancionó con 500 euros; además enfrenta una prohibición permanente de acceso al monumento.
Roma (Marcrix Noticias).- Un turista fue detenido y multado con 500 euros tras saltar de cabeza a la Fontana de Trevi, en Roma, nadar por el monumento como si fuera una piscina pública y tratar de alejarse cuando la policía llegó al lugar.
El hecho ocurrió durante el fin de semana pasado y quedó registrado en video, que se viralizó en redes sociales. Las autoridades italianas no revelaron la nacionalidad del infractor, quien además enfrenta una prohibición vitalicia de acceso al sitio.
Según las imágenes difundidas, el hombre tomó impulso desde la parte derecha del monumento, saltó sobre el borde de la fuente y se zambulló de cabeza en el agua poco profunda. Vestido con ropa oscura, nadó de un extremo al otro del estanque. La policía apareció en cuestión de segundos. El turista intentó alejarse dentro del agua, pero fue interceptado.
Un patrón que se repite
Este no es un caso aislado. En 2022, un español de 26 años fue detenido en junio durante una intensa ola de calor que afectaba Roma.
En 2024 se registraron dos casos: en enero, una francesa de 22 años recibió multa tras entrar al agua durante las celebraciones de Año Nuevo; en junio, un ucraniano de 27 años fue sancionado con mil euros por escalar una de las esculturas de caballo del monumento.
En febrero de 2025, un turista neozelandés de 30 años fue detenido y multado tras ingresar en estado de ebriedad. En mayo de ese mismo año, un matrimonio italiano recibió una sanción de 450 euros por bailar dentro del estanque en referencia a la célebre escena de La Dolce Vita.
En junio, una turista argentina también fue penalizada por introducir los pies en la fuente.
Las multas aplicadas a los turistas infractores varían según la gravedad del comportamiento, con valores que oscilan entre los 450 y los mil euros.
La amenaza de prohibición de acceso por tiempo indeterminado representa una consecuencia adicional que refuerza las reglas de conducta dentro del espacio protegido.
Roma responde con entrada de pago
La acumulación de incidentes llevó a las autoridades municipales a adoptar medidas estructurales. Desde el 2 de febrero de 2026, la capital italiana introdujo un cobro de 2 euros para acceder a la zona inferior de la Fontana de Trevi, el área cercana al agua desde donde se practica la tradición de lanzar monedas. Ver el monumento desde la plaza superior sigue siendo gratuito.
El concejal Alessandro Onorato, responsable de turismo, grandes eventos, deporte y moda en Roma, señaló que la tarifa fue diseñada principalmente para frenar el exceso de visitantes y que lo recaudado se destinará a costos de mantenimiento y personal.
Se proyecta una recaudación anual de 6.5 millones de euros. El acceso permanece gratuito de las 22 horas a las 9 horas, y los residentes de Roma están exentos durante todo el día.
En 2025 se contabilizaron más de 10 millones de visitantes anuales en el monumento, con picos que superaban los 70,000 diarios en temporada alta.
Dos mil años de historia en juego
La historia de la Fontana de Trevi se remonta al año 19 a.C., cuando el general romano Marco Vipsanio Agripa mandó construir el acueducto Aqua Virgo para abastecer de agua a la ciudad.
La fuente monumental que hoy se conoce fue ideada por Nicola Salvi y culminada por Giuseppe Pannini, y representa una cumbre del barroco italiano esculpida en el siglo XVIII.
Tras su culminación en el siglo XVIII, el monumento se convirtió de inmediato en un punto focal de la vida social romana y una parada imprescindible del Grand Tour europeo. Su fama mundial se consolidó en el cine con la icónica escena de La Dolce Vita, de Federico Fellini, en la que Anita Ekberg entra a nadar en sus aguas, una imagen que paradójicamente ha inspirado a más de un turista a imitarla en la realidad.
Las monedas recolectadas de la fuente, alrededor de 1.5 millones de euros al año, se donan a la organización católica Caritas, que financia programas de asistencia a personas en situación de pobreza.
Meterse en la fuente, aunque sea solo con los pies o las manos, conlleva una multa que las autoridades romanas imponen de forma cotidiana a turistas que ponen en riesgo la conservación del monumento en su afán por conseguir una fotografía original.
