El rescate se realizó tras un acuerdo entre las organizaciones Big Dog Ranch Rescue y Center for a Humane Economy con la empresa Ridglan Farms, una instalación que durante más de seis décadas se dedicó a criar perros beagle para venderlos a laboratorios de investigación médica y científica.
De acuerdo con los reportes, los animales comenzaron a ser trasladados de manera gradual a refugios y centros especializados donde reciben atención veterinaria, vacunas, esterilización y procesos de adaptación antes de ser entregados en adopción a nuevas familias.
Lauree Simmons, fundadora de Big Dog Ranch Rescue, explicó que muchos de los perros nunca habían tenido contacto con áreas abiertas ni convivido de manera normal con personas, debido a que pasaron toda su vida dentro de jaulas y espacios de confinamiento utilizados para investigación.
El caso de Ridglan Farms permanecía bajo presión desde hace varios años por denuncias relacionadas con presunto maltrato animal y prácticas que violaban estándares veterinarios. Incluso, semanas antes del acuerdo de rescate, activistas realizaron protestas masivas frente a las instalaciones, donde se registraron enfrentamientos con autoridades y varias detenciones.
Organizaciones defensoras de animales señalaron que el rescate representa un avance histórico en la lucha contra la experimentación con perros y confirmaron que continúan buscando hogares responsables para los beagles liberados, mientras mantienen esfuerzos para proteger a otros animales que todavía permanecen en instalaciones similares.