El debate surgió tras la difusión de videos en los que la actriz aparece recomendando la llamada sueroterapia, un procedimiento que consiste en la aplicación intravenosa de vitaminas. Aunque el material no es reciente, volvió a viralizarse debido a los acontecimientos registrados en Hermosillo, Sonora.
La controversia se intensificó debido a que, en ese estado, autoridades investigan la muerte de al menos ocho personas presuntamente relacionadas con la aplicación de sueros vitaminados en una clínica privada, lo que ha encendido alertas sobre su uso y regulación.
Usuarios de redes sociales cuestionaron la responsabilidad de figuras públicas al promocionar este tipo de prácticas, especialmente cuando se presentan como tratamientos de bienestar sin advertir posibles riesgos. Las críticas se centraron en la influencia que pueden tener este tipo de contenidos en la población.
Ante la presión mediática, la actriz optó por eliminar algunos de los videos difundidos previamente, buscando frenar la polémica generada por su participación en la promoción de estos servicios.
Especialistas en salud han advertido que los sueros vitaminados no son procedimientos inofensivos, ya que su aplicación sin supervisión médica adecuada puede provocar complicaciones graves, incluyendo reacciones adversas o infecciones.
El caso ha reabierto el debate sobre la regulación de tratamientos alternativos y la responsabilidad de quienes los promueven, en un contexto donde la información en redes sociales puede influir directamente en decisiones relacionadas con la salud de las personas.