El diputado del PT advierte que la propuesta vulnera la laicidad y rompe la separación entre Estado e iglesias, por lo aseguró que la bancada votará en contra.
Chetumal (Marcrix Noticias).– El diputado Hugo Alday Nieto, coordinador del Grupo Legislativo del Partido del Trabajo (PT), manifestó su rechazo a la iniciativa impulsada por Morena para instaurar el denominado “Día de la Libertad Religiosa” en Quintana Roo, al considerar que representa un riesgo para el principio constitucional de laicidad.
Desde tribuna, el legislador señaló que la postura de su bancada no responde a una visión ideológica, sino a la defensa del Estado laico como pilar de la República y garantía de las libertades fundamentales.
“El Estado mexicano no puede, bajo ninguna circunstancia, promover o institucionalizar lo religioso como parte de la vida pública. Hacerlo, incluso desde lo simbólico, rompe con el principio de neutralidad que mandata nuestra Constitución”, expresó.
Alday explicó que, aunque la propuesta se presenta bajo el argumento de la libertad religiosa, implica riesgos para el equilibrio constitucional, particularmente en lo que respecta al artículo 24, que protege tanto el derecho a creer como el derecho a no creer, así como el artículo 130, que establece la separación entre el Estado y las iglesias.
El legislador advirtió que reconocer oficialmente una efeméride de carácter religioso desde el poder público podría generar un mensaje institucional excluyente hacia quienes no profesan alguna religión o pertenecen a minorías, debilitando el carácter plural y democrático del Estado mexicano.
“El problema del poder no es su existencia, sino su falta de límites. Y uno de los límites más claros que tenemos como nación es la laicidad. Romper esa barrera, aunque sea con actos aparentemente simbólicos, abre la puerta a regresiones históricas que nuestro país ya ha pagado con sangre”, sostuvo.
Asimismo, indicó que la iniciativa podría implicar una invasión de competencias, al tratarse de un derecho humano cuya regulación corresponde al ámbito federal, por lo que su interpretación desde lo local resulta jurídicamente cuestionable.
Más allá del aspecto técnico, Alday hizo un llamado a reflexionar sobre el papel del Estado frente a las creencias individuales y reiteró que la laicidad no está en contra de la religión, sino que la protege al garantizar que ninguna fe se imponga desde el poder.
“La laicidad no está en contra de la religión. Al contrario, la protege. Garantiza que nadie pueda imponer su fe desde el poder y que cada persona sea libre de creer o no creer sin presión institucional”, afirmó.
En ese sentido, el Grupo Legislativo del Partido del Trabajo anunció que votará en contra de la iniciativa, al considerar que no es momento de relativizar principios constitucionales ni de abrir la puerta a interpretaciones que comprometan la neutralidad del Estado.
“El respeto a la Constitución no es negociable. Defenderla es defender la voluntad del pueblo, la historia de nuestras luchas y el equilibrio que sostiene nuestra vida democrática”, concluyó.
Finalmente, el legislador dejó abierta la posibilidad de que, en caso de aprobarse, un decreto de esta naturaleza pueda ser impugnado mediante mecanismos de control constitucional, al existir elementos para cuestionar su validez.
