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La crisis energética y escasez en Cuba se agrava tras las nuevas sanciones de EE. UU., dejando a la isla al borde del colapso.

 


Internacional (Marcrix Noticias) – La actual crisis energética y escasez en Cuba ha alcanzado niveles críticos tras las recientes medidas impuestas por la administración de Donald Trump. El gobierno estadounidense ha intensificado su estrategia de “presión máxima”, lo que ha provocado apagones masivos que afectan a más de dos tercios del territorio cubano. Esta situación mantiene a la población en condiciones precarias, con cortes de luz que superan las 18 horas diarias en diversas provincias.

Impacto de las sanciones en el suministro eléctrico

El sistema electroenergético nacional presenta un deterioro avanzado debido a la falta de inversión y mantenimiento cronico. Actualmente, la generación de electricidad depende en gran medida de combustibles importados, cuyo flujo se ha visto interrumpido casi en su totalidad. Washington ha amenazado con imponer aranceles severos a cualquier nación o empresa que suministre petróleo a la isla, calificando a Cuba como una “amenaza excepcional” para su seguridad.

Esta estrategia busca forzar un cambio político mediante la asfixia económica directa. El presidente Trump ha declarado recientemente que la situación de vulnerabilidad en la isla es resultado de su intervención. Según el mandatario, el país se encuentra cerca de un “colapso” inminente debido a la falta de recursos básicos.

Paralización de servicios y transporte público

La crisis energética y escasez en Cuba no solo afecta el alumbrado doméstico, sino que ha detenido la operatividad de sectores clave. El transporte público prácticamente ha desaparecido de las calles de La Habana y otras ciudades principales. Las gasolineras permanecen vacías, y los pocos vehículos que circulan lo hacen con reservas mínimas.

En el sector aeronáutico, la falta de combustible para aviones obligó a la suspensión de numerosos vuelos internacionales. Aerolíneas de Canadá y Rusia han cancelado sus operaciones hacia el archipiélago ante la imposibilidad de reabastecer sus unidades. Esta medida golpea severamente al turismo, una de las principales fuentes de divisas para el gobierno de Miguel Díaz-Canel.

Medidas de emergencia ante la falta de recursos

Para intentar gestionar el desabastecimiento, las autoridades cubanas han implementado un plan de ajuste severo:

  • Reducción de la jornada laboral en centros estatales.

  • Suspensión de clases presenciales en escuelas y universidades.

  • Limitación estricta en la venta de gas para cocinar y diésel.

  • Priorización de energía solo para hospitales y centros de producción de alimentos.

Emergencia sanitaria y escasez de alimentos

La acumulación de desechos sólidos es otro síntoma visible de la crisis. Solo el 40% de los camiones recolectores en la capital están operativos por falta de carburante. Esto ha generado focos de insalubridad en barrios densamente poblados, aumentando el riesgo de enfermedades.

En cuanto a la alimentación, los mercados estatales muestran estantes vacíos. Los precios de los pocos productos disponibles en el sector privado se han disparado, haciendo que el acceso a la canasta básica sea imposible para gran parte de la población. La ayuda humanitaria enviada por aliados como México o China resulta insuficiente para cubrir la demanda de más de 11 millones de habitantes.

Expertos internacionales señalan que la crisis energética y escasez en Cuba podría derivar en una crisis humanitaria mayor si no se restablece el flujo de suministros. Mientras tanto, el discurso oficial de La Habana mantiene su resistencia, denunciando las acciones de Washington como una violación al derecho internacional.

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