Nueva York alberga una biblioteca de literatura prohibida rusa

Un proyecto académico reúne miles de libros censurados por el Kremlin y revive la historia del contrabando literario.

 

Nueva York (Marcrix Noticias).- La biblioteca de literatura prohibida rusa creada en el Hunter College de Nueva York se ha convertido en uno de los mayores archivos del mundo de libros que fueron censurados en la Unión Soviética y que hoy siguen vetados por el Kremlin. La colección forma parte del Proyecto Tamizdat, una iniciativa que rescata obras que circularon clandestinamente durante décadas.

Miles de títulos llegaron a manos de lectores soviéticos a través de redes de contrabando cultural. Los libros viajaban ocultos en paquetes mal etiquetados, dentro de latas de comida o incluso escondidos en objetos personales. Muchos ciudadanos copiaban los textos a máquina página por página para preservar obras que no podían publicarse oficialmente.

La colección es impulsada por Yakov Klots, profesor de literatura en el Hunter College, quien decidió reunir ejemplares de publicaciones conocidas como tamizdat, término que significa “publicado en el extranjero”. Estos textos eran impresos fuera de la Unión Soviética para evadir la censura estatal.

Klots reunió los libros con donaciones de académicos, diplomáticos y lectores interesados en preservar esta parte de la historia cultural rusa. La biblioteca se encuentra abierta a investigadores y visitantes que soliciten acceso, mientras que una librería de Manhattan abrirá una sección dedicada a vender ediciones antiguas y recientes de estos títulos.

 

Recuerdos de la literatura clandestina

 

El propio Klots creció en la ciudad soviética de Perm rodeado de literatura clandestina. Recordó cómo su madre viajaba a Moscú para conseguir libros prohibidos y luego pasaba noches enteras copiándolos.

“Uno de los recuerdos de mi infancia es mi madre tecleando algo por la noche y yo quedándome dormido con el sonido de la máquina de escribir”, narró.

Historias similares se repiten en muchos hogares soviéticos, donde obras como El doctor Zhivago o poemas de Anna Ajmátova se guardaban escondidos para evitar confiscaciones.

El proyecto adquirió nueva relevancia tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Desde entonces, el gobierno ruso ha intensificado la censura cultural, retirando libros de autores contemporáneos y vigilando publicaciones críticas con el poder.

Klots explicó que el resurgimiento de estas restricciones motivó la creación del archivo.

“De repente dejó de ser historia y volvió a ser presente y realidad”.

El Proyecto Tamizdat también documenta testimonios sobre represión cultural y publica nuevas obras de autores críticos con el gobierno ruso. La iniciativa incluso fue catalogada por Rusia como “agente extranjero”.

Actualmente, el archivo reúne miles de ejemplares que narran una historia de resistencia cultural. Sus organizadores sostienen que cada libro representa una forma de desafiar la censura y preservar la libertad intelectual.

Klots comparó el impacto de estas publicaciones con una piedra lanzada al agua.

“Dondequiera que caiga, las olas se hacen mucho más grandes”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

No puedes copiar el contenido de esta página