Ciencia (Marcrix Noticias).-El hallazgo de un esqueleto prehistórico en los cenotes de Tulum vuelve a colocar a la península de Yucatán en el centro de la investigación arqueológica sobre los primeros habitantes de América. La osamenta fue localizada en una cueva inundada del Caribe mexicano y, según especialistas, podría tener al menos ocho mil años de antigüedad, lo que amplía el panorama sobre la presencia humana en la región durante el final de la última glaciación.
El descubrimiento fue dado a conocer por el arqueólogo subacuático Octavio del Río, quien trabaja en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia. El nuevo fósil se suma a otros diez esqueletos encontrados en las últimas tres décadas entre los actuales destinos turísticos de Tulum y Playa del Carmen, una zona que ha aportado algunos de los restos humanos más antiguos del continente, con antigüedades que superan los trece mil años.
De acuerdo con Del Río, el esqueleto fue descubierto por exploradores submarinistas a ocho metros de profundidad, tras recorrer aproximadamente doscientos metros dentro de una cavidad. La recuperación se realizó a finales de 2025. El especialista explicó que la ubicación y profundidad del hallazgo indican que el individuo solo pudo haber llegado a ese sitio cuando la cueva aún estaba seca, hace al menos ocho mil años, antes de que el aumento del nivel del mar inundara el sistema.
La disposición del esqueleto ofrece indicios relevantes. La osamenta fue encontrada en un espacio estrecho, junto a una cámara interior y sobre una duna de sedimentos, lo que sugiere que se trata de un depósito funerario. Según el arqueólogo, la posición del cuerpo apunta a que fue colocado de manera deliberada, posiblemente como parte de una práctica ritual, lo que abre nuevas líneas de interpretación sobre las creencias y costumbres de estas antiguas poblaciones.
Para Luis Alberto Martos, director de estudios arqueológicos del mismo instituto, este descubrimiento contribuirá a comprender cómo los primeros grupos humanos llegaron y se adaptaron a la península de Yucatán, que en aquella época era una extensa planicie con acantilados, muy distinta a la selva y las playas actuales. Además de restos humanos, en estos cenotes se han recuperado fósiles de perezosos gigantes, pumas, tigres dientes de sable y osos, lo que confirma la riqueza paleontológica del área.
Los estudios genéticos realizados a restos previamente hallados refuerzan la hipótesis de que algunos de los primeros pobladores de la región llegaron desde Asia a través de lo que hoy se conoce como el Estrecho de Bering, desplazándose posteriormente por la costa del Pacífico de América del Norte, aunque no se descarta una posible ruta desde Sudamérica. Con este undécimo hallazgo, los investigadores consideran que el rompecabezas de la prehistoria en Yucatán comienza a mostrar una imagen cada vez más completa sobre el origen y la movilidad de las primeras comunidades humanas en el continente.
