Ciencia (Marcrix Noticias).- El descubrimiento del Spinosaurus mirabilis en el desierto del Sáhara, en Níger, marca un hito en la paleontología al tratarse de la primera nueva especie de Spinosaurus identificada en más de un siglo. Los restos fósiles, localizados lejos de la costa en una región continental que hace 90 millones de años era un entorno fluvial y boscoso, cuestionan la hipótesis que describía a estos gigantes como dinosaurios plenamente acuáticos capaces de bucear en mar abierto.

La investigación fue coordinada por científicos de la Universidad de Chicago, bajo la dirección del paleontólogo estadounidense Paul Sereno y del investigador español Daniel Vidal, quien también forma parte de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. En el proyecto colaboraron además la Universidad de Málaga y la Universidad de Valencia, entre otras instituciones internacionales. Los resultados fueron publicados en la revista Science.

Los fósiles fueron hallados en la remota región de Jenguebi, en el Sáhara Central de Níger, durante expediciones iniciadas en dos mil diecinueve. Desde los primeros indicios, los investigadores sospecharon que se trataba de una especie desconocida. El análisis de estructuras como el cráneo, el cuello y las extremidades posteriores permitió identificar características distintivas que sitúan a estos espinosáuridos en una fase evolutiva avanzada y altamente especializada.

De acuerdo con los especialistas, el Spinosaurus mirabilis pertenecía a la tercera y última etapa evolutiva del linaje de los espinosáuridos, desarrollada a lo largo de aproximadamente cincuenta millones de años en torno al antiguo mar de Tetis. Presentaba una prominente cresta en forma de cimitarra y una dentición entrelazada que funcionaba como una trampa natural para peces, impidiendo que las presas escaparan una vez atrapadas. Estas adaptaciones confirman su dieta predominantemente piscívora.

El hallazgo también ofrece nuevas pistas sobre el comportamiento de estos dinosaurios. A diferencia de la teoría que los describía como nadadores activos en aguas profundas, los investigadores proponen que eran animales que avanzaban por ríos poco profundos, con el hocico parcialmente sumergido, acechando a sus presas. Su anatomía nasal retraída les permitía respirar mientras mantenían la boca abierta en el agua, y sus potentes músculos cervicales facilitaban una rápida captura mediante una fuerte contracción.

Asimismo, la investigación sugiere que la llamativa cresta no cumplía una función defensiva ni ofensiva, sino que probablemente estaba relacionada con la exhibición visual, ya sea para el reconocimiento entre individuos de la misma especie, la competencia territorial o el cortejo. Según Daniel Vidal, esta nueva especie y su pariente del norte, Spinosaurus aegyptiacus, representan los últimos miembros de un linaje en declive que se volvió extremadamente especializado y geográficamente restringido, condición que pudo hacerlos vulnerables a los cambios climáticos y al aumento del nivel del mar que precedieron a su extinción.

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