En 2025, Indonesia tomó medidas enérgicas contra lo que calificó como explotación ilegal de recursos naturales.
Estados Unidos (Marcrix Noticias)-Indonesia está reforzando el control estatal sobre las mayores reservas de níquel del mundo tras años de apostar a que el metal serviría de ancla para una industria nacional de vehículos eléctricos, y justo cuando la demanda global empieza a alejarse de una fuerte dependencia del níquel.
La medida aún podría repercutir en las cadenas de suministro globales de vehículos eléctricos, mientras Estados Unidos y China compiten por minerales críticos. Indonesia se sitúa en el centro del mercado del níquel: su participación en la oferta mundial saltó a alrededor del 60% en 2024 desde el 31,5% en 2020, según S&P Global Market Intelligence, después de que el expresidente Joko Widodo prohibiera las exportaciones de mineral en bruto, lo que atrajo una oleada de inversión respaldada por China en el refinado.
Yakarta esperaba que el control del níquel sustentara una industria de vehículos eléctricos totalmente nacional, desde la minería y las baterías hasta los autos terminados. Expertos señalan que esa promesa se utilizó para justificar la tala de bosques y la expansión minera en nombre de la transición energética, incluso mientras se agravaban los riesgos climáticos.
En 2025, Indonesia tomó medidas enérgicas contra lo que calificó como explotación ilegal de recursos naturales, al afirmar que muchas licencias mineras y de plantaciones estaban contaminadas por sobornos o nunca se aprobaron debidamente. Las autoridades aseguran que han incautado más de 4 millones de hectáreas (9,8 millones de acres) de minas, plantaciones de palma aceitera y sitios de procesamiento, han impuesto 1.700 millones de dólares en multas y podrían incautar otras 4,5 millones de hectáreas este año.
Pero los analistas advierten que la ofensiva llega justo cuando el beneficio del níquel empieza a desvanecerse, ya que muchos vehículos eléctricos chinos están cambiando a químicas de baterías que usan mucho menos metal y dependen en su lugar de diseños basados en hierro.
“Los bosques han sido explotados hasta el límite”, afirmó Putra Adhiguna, del Energy Shift Institute, con sede en Yakarta. “Pero nunca se obtuvo la cadena de valor de los vehículos eléctricos”.
Indonesia paga un costo ambiental
China desempeña el papel principal en el sector del níquel de Indonesia, utilizando el metal para apuntalar sus industrias de acero inoxidable y de energía limpia.
Las mayores reservas de níquel del mundo se concentran en la isla indonesia de Sulawesi, que representa más de la mitad de la producción mundial de níquel de mina, según el Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), con sede en Estados Unidos.
China ha obtenido níquel de Indonesia durante décadas, pero la relación se profundizó después de que Yakarta prohibiera las exportaciones de mineral en bruto en 2020, lo que atrajo una oleada de inversión china en fundiciones.
Los envíos de níquel a China se dispararon, y las importaciones de mata de níquel —un material semiprocesado usado en procesos químicos para baterías y aleaciones— aumentaron casi 28 veces entre 2020 y 2023; más del 90% procedía de Indonesia, según datos comerciales. En el mismo periodo, la participación combinada de América del Norte y América del Sur en la producción mundial de níquel cayó del 16% al 7%, mientras que la de Europa bajó del 35% al 10%, de acuerdo con el International Nickel Study Group, una organización intergubernamental con sede en Lisboa.
Mientras tanto, la minería impulsó la pérdida de unas 370.000 hectáreas (aproximadamente 914.000 acres) de bosques indonesios entre 2001 y 2020 —más que en cualquier otro país—, según un análisis del World Resources Institute. Más de un tercio de esa pérdida correspondió a selvas tropicales primarias, que almacenan enormes reservas de dióxido de carbono y son cruciales para limitar el cambio climático.
El uso intensivo de carbón para operar las fundiciones de níquel de Indonesia también ha frenado la transición energética del país, al añadir nueva demanda de combustibles fósiles incluso mientras intenta recortar emisiones. Un análisis de 2024 del IEEFA concluyó que los principales productores de níquel emitieron alrededor de 15 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en 2023, en gran medida por su dependencia del carbón.
En una de las incautaciones relacionadas con el níquel más publicitadas del año pasado, soldados indonesios, acompañados por un equipo de televisión local, tomaron el control de parte de la mayor mina de níquel del mundo.
La mina, en su mayoría propiedad del gigante chino de metales Tsingshan Holding Group, ha provocado deforestación, contaminación del aire y del agua y un aumento de las emisiones derivadas del carbón, además de desplazar comunidades, perjudicar medios de vida y exponer a los residentes a riesgos para la salud, según un informe de 2024 de la organización sin fines de lucro Climate Rights International.
La medida no estaba orientada a la protección ambiental ni a restaurar salvaguardas forestales, indicó Bhima Yudhistira, del Center of Economic and Law Studies (CELIOS), con sede en Yakarta.
“No hay garantía de que las cosas mejoren”, sostuvo. Podrían ponerse “aún peor”.
Indonesia apostó por baterías para vehículos eléctricos, pero el mercado cambió
El esfuerzo de Indonesia por convertir sus reservas de níquel en la columna vertebral de una industria nacional de vehículos eléctricos despertó interés temprano de inversionistas de Corea del Sur y China, pero no ha cumplido las expectativas.
Hyundai Motor Group y LG Energy Solution, de Corea del Sur, inauguraron en Indonesia la primera planta de celdas de baterías para vehículos eléctricos en julio de 2024, con capacidad anual para abastecer a más de 150.000 vehículos eléctricos. Pero LG Energy Solution se retiró en abril de 2025 de una inversión mayor en baterías por 8.400 millones de dólares, al citar condiciones de mercado y de inversión.
Aun así, el fabricante chino BYD sigue construyendo una planta de vehículos eléctricos. CATL, de China, el mayor fabricante de baterías para vehículos eléctricos del mundo, está construyendo una fábrica de baterías junto con empresas estatales indonesias.
El mercado de vehículos eléctricos de Indonesia crece con rapidez, pero sigue siendo pequeño.
El país vendió más de 43.000 vehículos eléctricos en 2024, lo que supuso alrededor del 5% de las ventas totales de autos, según el Indonesian Business Council. La infraestructura pública de carga es limitada, con alrededor de 1.500 estaciones en todo el país en 2024.
Incluso si Indonesia produjera 1 millón de vehículos eléctricos al año —equivalente al total de ventas anuales de autos— y favoreciera baterías ricas en níquel, eso aun así consumiría menos del 1% de su producción nacional de níquel, según el Energy Shift Institute.
Los fabricantes de vehículos eléctricos están cambiando a baterías de fosfato de hierro y litio, o LFP, lo que reduce la necesidad de níquel y cobalto. Las baterías LFP son más baratas, más estables y más duraderas. Se usan en casi la mitad de todos los vehículos eléctricos, según determinó la Agencia Internacional de la Energía.
Indonesia queda atrapada entre Washington y Beijing
Los analistas señalan que el impulso de nacionalización de Indonesia podría aflojar el control de Beijing sobre partes de la cadena de suministro, lo que potencialmente daría a Yakarta más margen para atraer a compradores e inversionistas de Estados Unidos.
Una posible concesión de Indonesia en las prolongadas negociaciones comerciales con el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump, que se espera concluyan pronto, sería levantar la prohibición de exportar níquel en bruto a Estados Unidos.
Indonesia ya ha invitado a Estados Unidos a invertir en su sector de minerales críticos como parte de las negociaciones arancelarias en curso entre ambos países, aunque se encuentra en una posición complicada.
“¿Cómo hace Indonesia para equilibrarse entre las dos superpotencias, que ambas quieren ganar control sobre el recurso nacional que tiene Indonesia?”, planteó Li Shuo, director del China Climate Hub del Asia Society Policy Institute.
Otros países del Sudeste Asiático, igualmente “encajonados” entre Estados Unidos y China, están observando de cerca a Indonesia, agregó Li.
“Que no haya dudas, va a ser muy difícil”, expresó.
Las incautaciones de tierras en Indonesia corren el riesgo de desestabilizar aún más su industria del níquel, añadió Yudhistira, de CELIOS. Es probable que los inversionistas extranjeros que siguen la situación duden antes de comprometer nuevo capital en proyectos mineros y de procesamiento con base en Indonesia, indicó.
“Esto está volviendo desconocido el futuro del níquel, tanto la minería como el procesamiento aguas abajo”, dijo Yudhistira. “La incertidumbre es muy costosa para los inversionistas”.
