Tecnología (Marcrix Noticias),-El Año Nuevo Lunar 2026 combinó la fuerza de sus tradiciones milenarias con la innovación tecnológica, en una celebración que recibió el año del caballo con templos abarrotados, fuegos artificiales y una inesperada presencia de robots humanoides. La festividad, considerada la más importante en China y en varias naciones de Asia Oriental, volvió a demostrar su capacidad de unir pasado y futuro en un mismo escenario.
En Beijing, miles de personas acudieron al Templo de la Tierra, uno de los espacios más emblemáticos para esta fecha. Familias enteras recorrieron los puestos instalados para la ocasión, donde se ofrecían bocadillos típicos, juguetes y pequeñas artesanías. El ambiente festivo se mezcló con las tradicionales oraciones y el humo del incienso, en rituales dedicados a pedir prosperidad, felicidad y éxito para el nuevo ciclo.
Mientras en los templos los fieles quemaban varillas de incienso y elevaban plegarias, en los principales escenarios del país la tecnología aportaba un contraste llamativo. La celebración del Festival de Primavera incluyó nuevamente su tradicional programa televisivo, transmitido por China Central Television, que este año destacó por la participación protagónica de robots humanoides.
Uno de los momentos más comentados de la gala fue la exhibición de artes marciales protagonizada por niños y robots desarrollados por la empresa Unitree Robotics. Durante varios minutos, los humanoides ejecutaron secuencias coreográficas de kung fu e incluso blandieron espadas, en una puesta en escena que fusionó la herencia marcial china con avances en inteligencia artificial. La presentación simbolizó el impulso del país por posicionar la robótica avanzada no solo en el ámbito industrial, sino también en el cultural.
La reacción del público fue entusiasta. Los asistentes aplaudieron la actuación y algunos destacaron que los robots podían convertirse en una inspiración positiva para las nuevas generaciones. La combinación de disciplina tradicional y tecnología de vanguardia fue vista como una muestra del rumbo que busca tomar el país en materia de innovación.
Más allá del espectáculo tecnológico, la esencia espiritual de la festividad permaneció intacta en distintos puntos de Asia. En Hong Kong, por ejemplo, largas filas se formaron a la medianoche frente a los templos, donde los creyentes inclinaron la cabeza en señal de respeto antes de colocar el incienso encendido en grandes recipientes. Así, entre rituales ancestrales y avances del siglo veintiuno, el Año Nuevo Lunar reafirmó su papel como puente entre historia y modernidad.
