Estudios revelan que la exposición intrauterina al SARS-CoV-2 podría influir en el desarrollo neurológico infantil.
Ciudad de México (Marcrix Noticias).- Aunque la emergencia sanitaria parece haber quedado atrás, los efectos del COVID-19 durante el embarazo continúan bajo análisis científico. Investigaciones recientes indican que la exposición intrauterina al SARS-CoV-2 pudo generar cambios biológicos sutiles en algunos bebés nacidos durante la pandemia.
En los primeros meses del brote, se consideraba que el riesgo de transmisión del virus de madre a hijo era bajo, ya que la mayoría de recién nacidos no daba positivo en pruebas PCR al nacer. Sin embargo, estudios posteriores revelaron que dichas pruebas no detectaban posibles alteraciones ocurridas dentro del útero.
Evidencia de exposición fetal
Investigadores comenzaron a emplear análisis más sensibles en el tejido placentario, en la sangre del cordón umbilical y en el líquido amniótico. En algunos casos se hallaron fragmentos genéticos del virus en el lado fetal de la placenta, lo que sugiere que el SARS-CoV-2 puede cruzarla de manera ocasional.
Uno de los hallazgos relevantes fue la detección de la proteína viral ORF8 en más del 60 por ciento de ciertas muestras fetales. Aunque esta proteína no se replica por sí sola, puede permanecer en el organismo durante meses y activar respuestas inflamatorias prolongadas.
Impacto en el desarrollo neurológico
Diversos estudios de seguimiento han observado asociaciones entre la exposición intrauterina al virus y un mayor riesgo de trastornos del neurodesarrollo. Investigaciones en Estados Unidos identificaron tasas más elevadas de retraso motor, dificultades en el lenguaje y diagnósticos vinculados al espectro autista en niños expuestos.
Un análisis que incluyó más de 18 mil nacimientos detectó que los menores con antecedente de exposición tenían hasta un 29 por ciento más probabilidad de recibir un diagnóstico de trastorno del neurodesarrollo antes de los tres años.
Otros estudios con imágenes cerebrales mostraron diferencias estructurales sutiles semanas después del nacimiento, relacionadas posteriormente con menores puntajes cognitivos y mayores niveles de ansiedad en la primera infancia.
Vacunación y seguimiento a largo plazo
Especialistas subrayan que la mayoría de los niños expuestos se desarrollan con normalidad y que los riesgos absolutos son bajos. No obstante, los hallazgos cuestionan la idea inicial de que un resultado negativo al nacer implicaba ausencia de impacto fetal.
Las vacunas contra COVID-19 han demostrado reducir la gravedad de la enfermedad materna y la inflamación placentaria, factores vinculados con la exposición fetal. Por ello, los investigadores consideran que la inmunización durante el embarazo representa una herramienta clave de protección.
A seis años del inicio de la pandemia, la comunidad médica continúa el seguimiento de los llamados “bebés de la pandemia”, con el objetivo de identificar efectos a largo plazo y aplicar intervenciones tempranas en caso necesario.
