La iniciativa impulsada por el gobierno de Javier Milei fue aprobada tras una sesión maratónica, en un clima de tensión social y fuertes críticas de sindicatos y la oposición.
Buenos Aires (Marcrix Noticias).– El Senado de Argentina aprobó este jueves una reforma laboral polémica impulsada por el gobierno del Presidente Javier Milei, en una jornada marcada por protestas masivas, represión policial y un fuerte debate nacional sobre el rumbo económico y los derechos de los trabajadores.
Con 42 votos a favor y 30 en contra, la Cámara Alta dio media sanción a la iniciativa oficialista, en una sesión que se extendió por más de 14 horas y concluyó durante la madrugada.
La aprobación se produjo mientras, en las inmediaciones del Congreso, se registraban enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con un saldo de al menos 15 personas heridas y cerca de 30 detenidas, de acuerdo con reportes oficiales.
La reforma busca modificar de manera profunda el régimen laboral vigente, con cambios como la posibilidad de extender la jornada laboral hasta 12 horas diarias, la flexibilización del pago de horas extras, el abaratamiento de los despidos y la habilitación para que los salarios puedan pagarse en especie, mediante vales, productos, alimentos o alojamiento.
Especialistas y sectores opositores advirtieron que estas medidas podrían generar zonas grises en la transparencia salarial y en el cálculo real de los ingresos.
El oficialismo defendió la reforma como parte de un paquete de modernización económica, con el objetivo de reducir la litigiosidad laboral y la informalidad, que actualmente alcanza el 43 por ciento en el país.

La jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, sostuvo que la legislación laboral argentina está “obsoleta” y pensada para un mercado de trabajo de hace medio siglo. “Esta ley está a la altura del país que estamos construyendo”, afirmó.
Uno de los puntos más controvertidos del proyecto es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un sistema de capitalización que se financiará con aportes de entre el 1 y el 2.5 por ciento de los salarios, recursos que antes se destinaban a la Anses. Según estimaciones oficiales, el fondo podría inyectar alrededor de 4 mil millones de dólares anuales al mercado de capitales.
Desde la oposición, el senador peronista Mariano Recalde calificó el FAL como “un escándalo” y advirtió que el nuevo esquema facilita los despidos, perjudica a los trabajadores y desfinancia el sistema jubilatorio, al desviar recursos hacia administradoras privadas.
La reforma también introduce límites al derecho de huelga, al exigir la prestación de servicios mínimos del 75% en sectores esenciales como salud, educación, transporte, energía y agua, y del 50 por ciento en actividades consideradas trascendentales, como banca, minería, industria y comercio electrónico.
Además, prioriza los acuerdos por empresa sobre los convenios colectivos nacionales, los cuales perderán vigencia si no son renovados.

Las protestas sindicales tuvieron una amplia convocatoria en varias ciudades del país. En Buenos Aires, miles de personas se concentraron frente al Congreso con consignas contra el gobierno y la precarización laboral, en un contexto donde el 38% de la población vive en situación de pobreza.
Aunque la manifestación fue pacífica durante varias horas, más tarde se produjeron disturbios que derivaron en una fuerte intervención policial con gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes.
Tras su aprobación en el Senado, la reforma laboral pasará ahora a la Cámara de Diputados, donde deberá ser votada para su sanción definitiva.
La oposición kirchnerista ya adelantó que, de avanzar el proyecto, impugnará la ley ante la Justicia, al considerar que vulnera derechos constitucionales de los trabajadores argentinos.
Con información de El País y de medios.
