Cancún (Marcrix Noticias).-

A pocos días de la Celebración Eucarística de la Toma de Posesión de Monseñor Salvador González, como Segundo Obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal, el Arzobispo de Yucatán, Monseñor Gustavo Vega, dejó en claro cuál será el espíritu que deberá marcar la relación entre la Iglesia y el gobierno en esta nueva etapa; diálogo, colaboración y cercanía, pero siempre con una postura profética y valiente frente a las realidades que afectan a la sociedad.
En una conferencia de prensa celebrada este 12 de febrero, previa a la toma de posesión de Monseñor Salvador González Morales, el también administrador de la Diócesis Cancún-Chetumal, subrayó que cada obispo imprime su propio estilo al ministerio pastoral; Sin embargo, enfatizó que hay una característica única en quien guía a la Iglesia, la obligación moral de señalar aquello que no está bien, aun cuando resulte incómodo para las autoridades en turno.
En ese sentido, adelantó que el nuevo obispo González Morales mantendrá una buena relación con el gobierno, basada en el respeto y la cooperación, pero sin renunciar a decir la verdad cuando sea necesario para proteger a la comunidad.
Gustavo Vega explicó que esta postura no responde a confrontaciones estériles, sino a la misión evangélica de ser voz de quienes no la tienen. Señalar problemáticas sociales, anunciar riesgos y exigir justicia forma parte del compromiso pastoral.
“La transparencia es el único camino”, sostuvo, al destacar que la ciudadanía debe estar plenamente informada sobre lo que ocurre en su entorno para poder actuar con responsabilidad.
Como ejemplo, recordó que él mismo ha denunciado públicamente la presencia del crimen organizado en la entidad. Aunque Yucatán goza de una reputación de tranquilidad, advirtió que es necesario hablar con claridad sobre las amenazas reales.
Estas declaraciones, dijo, no buscan generar alarma, sino evitar que un discurso excesivamente optimista impida reconocer peligros que pueden afectar a las familias.
El nuevo obispo, afirmó que deberá continuar esta línea de trabajo, mantener canales abiertos con las autoridades, fortalecer el diálogo institucional y colaborar en la construcción de la paz, pero sin omitir las realidades que requieren atención urgente.
El objetivo central de esta relación entre Iglesia y gobierno será salvarguardar a los sectores más vulnerables, particularmente a niños y jóvenes.
Asimismo, el arzobispo destacó la importancia de fortalecer los vínculos con otras iglesias cristianas. La unidad entre quienes creen en Jesucristo, señaló, es fundamental para construir un frente común que promueva el bienestar social y afronte con firmeza los desafíos actuales.
De esta manera, la llegada de Monseñor Salvador González Morales, marca el inicio de una etapa en la que se buscará equilibrio, una relación cordial con el gobierno, pero con una Iglesia que no calla ante las injusticias.
Una Iglesia que, desde el diálogo respetuoso pero firme, mantendrá informadas a las familias y trabajará para que la paz sea auténtica y duradera.

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