Estado (Marcrix Noticias).- El sector productivo de la Riviera Maya reporta cifras de ocupación favorables durante el primer bimestre de dos mil veintiséis, consolidando a Quintana Roo como un destino predilecto; sin embargo, la presencia constante de sargazo se mantiene como el desafío central para la estabilidad económica. Valeria Rindertsma, presidenta de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, ha enfatizado que la industria no puede depender de soluciones temporales. El objetivo actual es transitar hacia una gestión integral que proteja el flujo de visitantes y garantice la operatividad de los negocios locales.

La dirigente empresarial destacó que, si bien la temporada alta muestra una solidez que se extenderá hasta el mes de marzo, la incertidumbre persiste para los propietarios de restaurantes y pequeños hoteles. Ante la proximidad de eventos de talla internacional como el Mundial de Futbol, se vislumbra una oportunidad histórica para captar nuevos mercados. No obstante, este potencial de crecimiento está estrechamente ligado a la capacidad del estado para mitigar el impacto visual y ambiental que generan las algas en las costas del Caribe Mexicano.

Para enfrentar esta problemática, la iniciativa privada y las autoridades estatales exploran proyectos innovadores que buscan transformar la biomasa en recursos con valor comercial. Entre las propuestas más destacadas se encuentra la producción de biodiésel y la creación de diversos insumos industriales, además de solicitar ajustes a la carta pesquera para facilitar su manejo legal. Estas medidas se complementan con la instalación de barreras de contención y el despliegue de embarcaciones especializadas para recolectar el material en altamar antes de que toque tierra.

Más allá de los retos ambientales, el sector empresarial en la zona ha tenido que adaptarse a un entorno financiero complejo debido al aumento en los costos operativos y las cargas fiscales. Durante el año anterior, esta presión económica derivó en el cierre de diversas operadoras turísticas y establecimientos gastronómicos que no lograron sostener su rentabilidad. Por ello, la visión actual de las cámaras empresariales se centra en construir una resiliencia que permita a los negocios sobrevivir tanto a los factores climáticos como a las fluctuaciones del mercado.

Como respuesta a este escenario, se han puesto en marcha programas de fortalecimiento interno destinados a profesionalizar a las emprendedoras de la región. A través de iniciativas como el programa PASE, se busca que las pequeñas y medianas empresas mejoren su estructura organizativa y aseguren su sostenibilidad a largo plazo. Con estas acciones, las empresarias de la Riviera Maya apuestan por un crecimiento ordenado que logre equilibrar el éxito turístico con la preservación del ecosistema marino y la salud financiera de sus agremiados.

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