Cientos de miles de mariposas cuervo púrpura recorren la isla cada año en una de las migraciones más raras del mundo.
Taiwán, (Marcrix Noticias).- Cada invierno, el sur de Taiwán se convierte en escenario de uno de los fenómenos naturales más singulares del mundo, cuando cientos de miles de mariposas emprenden una travesía que transforma los bosques de la región de Maolin en un mosaico viviente de color.
La migración de mariposas en Taiwán es considerada una de las más inusuales a nivel global por su corta distancia y por involucrar a varias especies de forma simultánea.
Entre octubre y los meses de invierno, cuatro especies conocidas como mariposas cuervo púrpura se desplazan hacia valles montañosos del sur de la isla, donde se concentran para pasar la temporada fría. Al llegar la primavera, las mariposas abandonan estos refugios para reproducirse en distintas zonas del territorio taiwanés.
Los valles de Maolin son reconocidos como los principales refugios invernales de estas especies. Taiwán alberga más de 400 tipos de mariposas, de las cuales al menos 55 son endémicas, lo que ha llevado a que el país sea conocido como el reino de las mariposas.
Durante el invierno, las ramas y el sotobosque quedan cubiertos por miles de ejemplares que, al emprender el vuelo, reflejan tonalidades violetas y azules al contacto con la luz solar. Este fenómeno ha atraído a investigadores, conservacionistas y visitantes locales e internacionales.
Una migración poco común a nivel mundial
A diferencia de la migración de la mariposa monarca en América del Norte, la travesía de las mariposas cuervo púrpura recorre aproximadamente 300 millas dentro de una misma isla, lo que la convierte en un evento poco frecuente entre insectos migratorios.
Científicos continúan estudiando las razones que explican este comportamiento colectivo, ya que aún no existe una respuesta definitiva sobre los factores que motivan el desplazamiento estacional de estas especies.
Amenazas al hábitat y acciones de conservación
Especialistas y organizaciones ambientales han advertido que la migración enfrenta riesgos derivados de la urbanización, la expansión industrial y el cambio climático. La pérdida de hábitat, tanto en las zonas de refugio como en las rutas migratorias, ha reducido los espacios disponibles para las mariposas.
El aumento de temperaturas y la alteración de los ciclos de las plantas de las que dependen también podrían modificar o incluso hacer innecesaria la migración hacia el sur en los próximos años.
Ante este panorama, comunidades indígenas, voluntarios y autoridades locales han impulsado acciones para proteger los valles y corredores naturales utilizados por las mariposas. Entre las medidas se incluyen la preservación de áreas forestales, la reintroducción de plantas nativas y ajustes en infraestructura vial durante los periodos de migración.
Estas estrategias buscan asegurar que uno de los espectáculos naturales más representativos de Taiwán continúe ocurriendo cada invierno.
