La reforma al Artículo 123 plantea reducir la jornada sin afectar salarios, pero deja pendientes definiciones sobre descansos y esquemas laborales.
Ciudad de México (Marcrix Noticias).- La jornada laboral de 40 horas en México se aplicará de manera gradual hasta el año 2030, de acuerdo con el proyecto de dictamen que propone la reforma al Artículo 123 de la Constitución. No obstante, el documento no establece con claridad cómo se modificarán los días de descanso obligatorio ni si la reducción de horas implicará más días libres o jornadas diarias más cortas.
El dictamen señala que la reducción de la jornada máxima semanal se realizará de forma progresiva entre 2026 y 2030, sin disminución salarial, con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la productividad de las personas trabajadoras.
La iniciativa establece que la transición hacia la jornada laboral de 40 horas será escalonada, a fin de permitir que los sectores productivos se adapten gradualmente al nuevo esquema. Sin embargo, no detalla los mecanismos específicos mediante los cuales se ajustarán los horarios laborales ni los esquemas de descanso.
En el documento se indica que la reducción de la jornada busca homologar a México con estándares internacionales en materia laboral, sin afectar los ingresos de los trabajadores ni la viabilidad económica de las empresas.
Incertidumbre sobre días de descanso
Uno de los puntos que ha generado mayor debate es que el dictamen no define si la disminución de horas se traducirá en dos días de descanso obligatorios, como han planteado algunos sectores, o en una redistribución de las horas en jornadas diarias más cortas.
Esta falta de precisión ha generado expectativas y dudas entre trabajadores, sindicatos y empleadores, quienes esperan lineamientos claros para la implementación de la reforma.
¿Cuáles son los siguientes pasos?
En 2025 se aprobó el principio de aplicar de manera paulatina la reducción de la jornada de trabajo, lo que sentó las bases para la discusión del dictamen actual. La propuesta forma parte de una reforma constitucional que deberá ser analizada y, en su caso, aprobada por el Congreso de la Unión y los congresos estatales.
Especialistas han señalado que la claridad en la legislación secundaria será clave para evitar interpretaciones contradictorias y garantizar una aplicación uniforme en todo el país.
Mientras avanza el proceso legislativo, organizaciones laborales y empresariales continúan analizando los posibles efectos de la jornada laboral de 40 horas en la productividad, el empleo y la calidad de vida. La definición de los días de descanso y la redistribución de horarios será uno de los temas centrales en la discusión pública en los próximos meses.
