La reforma de Hidrocarburos en Venezuela, firmada por la presidenta Delcy Rodríguez, impulsa cambios que buscan atraer inversión privada y extranjera.
Venezuela (Marcrix Noticias).- La reforma de Hidrocarburos aprobada y firmada este jueves por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, representa un cambio profundo en la legislación que regula el corazón de la economía del país: su industria petrolera.
La firma del decreto se realizó tras la aprobación unánime del texto por parte de la Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo.
Delcy Rodríguez sostuvo que la nueva ley reafirma la soberanía sobre los recursos energéticos nacionales y dijo que “en esta ley está la visión del futuro” del país, al tiempo que reiteró el respaldo a las políticas del expresidente Hugo Chávez y al legado político del presidente Nicolás Maduro.
La reforma introduce modificaciones sustanciales al antiguo marco regulatorio, vigente desde 2006, para permitir una mayor participación privada y extranjera en actividades clave como exploración, producción, transporte y comercialización de hidrocarburos.
Esto incluye la posibilidad de que empresas privadas gestionen proyectos bajo condiciones más flexibles, con mecanismos de resolución de controversias y beneficios fiscales adaptados al contexto global.
Expertos internacionales coinciden en que los cambios buscan modernizar un sector que ha sufrido décadas de caída productiva y falta de inversión, sobre todo al permitir a operadores privados asumir el control de campos petroleros y negociar términos directamente con Petróleos de Venezuela S.A.
La reforma se produce en un contexto político y diplomático cargado: tras la captura del expresidente Nicolás Maduro en Nueva York, Estados Unidos ha comenzado a suavizar algunas sanciones petroleras y a mostrarse más abierto a participar en la recuperación del sector energético venezolano.
Esto ha generado expectativas de que grandes compañías petroleras internacionales puedan volver a explorar oportunidades en el país andino.
Con la firma, Delcy Rodríguez enfatizó que el objetivo es consolidar “las mejores prácticas internacionales” para convertir a Venezuela en una “gran industria energética”, aspiración que pasa por atraer capitales, tecnología y alianzas estratégicas tras años de estancamiento productivo.
Sin embargo, la reforma enfrenta críticas de sectores opositores y analistas que advierten sobre posibles riesgos de pérdida de control soberano, opacidad en las negociaciones y falta de supervisión efectiva de la industria.
Para algunos críticos, la rapidez del proceso legislativo y la ausencia de un debate más amplio con la sociedad civil ponen en duda la sostenibilidad del nuevo modelo energético.
El impacto de la reforma en la producción petrolera real de Venezuela —que posee las mayores reservas probadas del mundo pero ha visto disminuir su extracción durante años— dependerá de la capacidad del Estado para implementar normas claras, atraer inversiones y coordinar con actores globales del sector energético.
La aprobación y promulgación de esta reforma marca un momento de inflexión en la política energética venezolana, con implicaciones económicas y geopolíticas que podrían redefinir la relación de Venezuela con inversionistas extranjeros y gobiernos interesados en su vasto potencial petrolero.

