La frecuencia inédita de mordeduras en la costa este reavivó el debate entre prevención, percepción de riesgo y el sacrificio de escualos.
Sídney, Australia (Marcrix Noticias).- Los recientes ataques de tiburón en Australia encendieron alertas nacionales e internacionales por su frecuencia inusual. En un lapso de apenas 48 horas, se registraron cuatro mordeduras, una mortal, tres de ellas concentradas en un tramo de 15 kilómetros de la costa este, un patrón que investigadores califican como extraordinario.
El episodio más grave ocurrió el 18 de enero, cuando un niño de 12 años murió tras ser atacado mientras nadaba en el puerto de Sídney. Al día siguiente, la tabla de surf de un menor de 11 años fue mordida en la playa de Dee Why, y horas después un hombre fue atacado en Manly, donde fue hospitalizado en estado crítico. El 20 de enero, un cuarto surfista sufrió una herida en el pecho luego de que un tiburón mordiera su tabla a unos 300 kilómetros al norte.
“Esta es la serie de mordeduras de tiburón más cercana, tanto en proximidad como en tiempo, que he visto en mis 20 años de investigación”, afirmó Chris Pepin Neff, profesor asociado de políticas públicas en la Universidad de Sídney.
Condiciones ambientales estarían detrás de los ataques de tiburón en Australia
Especialistas coinciden en que los incidentes no responden a un cambio repentino en el comportamiento de los tiburones, sino a condiciones ambientales específicas. Los ataques registrados en Sídney ocurrieron tras varios días de lluvias intensas, con 127 milímetros acumulados en 24 horas, siendo el enero más lluvioso en casi cuatro décadas.
Rebecca Olive, investigadora principal de la Universidad RMIT, explicó que estas condiciones generaron un entorno favorable para tiburones toro, especie que tolera aguas cálidas y salobres. El ingreso de agua dulce desde ríos y drenajes habría arrastrado nutrientes y peces cebo hacia la costa, atrayendo a los depredadores.
Aumenta la frecuencia, aunque no por agresividad de la especia
Las estadísticas oficiales muestran que los ataques de tiburón en Australia aumentaron gradualmente en los últimos 30 años. Mientras en la década de 1990 se registraban entre ocho y diez incidentes anuales, desde la década de 2010 el promedio ronda los veintitantos.
Las cifras oficiales indican que en 2025 se reportaron al menos diez ataques, cinco de ellos fatales. En registros históricos, desde 1791 hasta 2025, Australia acumula más de 1,280 ataques documentados, con alrededor de 260 muertes, un contexto que refuerza la preocupación por la frecuencia reciente de estos incidentes.
Los expertos advirtieron que este incremento no implica mayor agresividad, sino una combinación de mejor registro de datos, mayor población costera y un uso más intensivo del océano para actividades recreativas.
Debaten sobre el exterminio de tiburones
La sucesión de ataques reactivó llamados al sacrificio de tiburones mediante redes o líneas cebadas cerca de playas populares. Sin embargo, investigadores rechazan esta opción y señalan que no reduce el riesgo.
“La evidencia científica muestra que el sacrificio no funciona”, sostuvo Pepin Neff, al señalar que mientras persista el atrayente en el agua, otros tiburones ocuparán el lugar.
En cambio, los especialistas coinciden en que la clave está en la prevención y la adaptación. Evitar nadar tras lluvias intensas y ampliar zonas protegidas son algunas de las recomendaciones, junto con una comprensión más realista del océano.
“El océano sigue siendo un entorno salvaje”, advirtió Pepin Neff, al subrayar que los tiburones no son siempre el peligro, pero el mar nunca es completamente seguro.
¿Quién era el niño de 12 años que murió tras el ataque?
Nico Antic, de 12 años de edad, fue trasladado de urgencia al Hospital Infantil de Randwick el pasado 18 de enero, en Sidney. El menor sufrió heridas severas en las extremidades inferiores mientras se encontraba con amigos en una zona de aguas poco profundas y turbias. De acuerdo con la policía de Nueva Gales del Sur, la rápida intervención de sus acompañantes y de los equipos de rescate permitió estabilizarlo inicialmente, aunque las lesiones resultaron finalmente fatales. De manera preliminar, las autoridades señalaron que el ataque habría sido provocado por un tiburón toro.
