La Fiscalía capitalina formalizó cargos tras la muerte de dos fotógrafos por el colapso de una estructura durante el festival.
Ciudad de México (Marcrix Noticias).- La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México imputó a OCESA y a Servicios de Seguridad Privada Lobo por el delito de homicidio en Axe Ceremonia, derivado de la muerte de los fotógrafos Berenice Giles Rivera y Miguel Ángel Hernández Rojas, ocurrida durante la edición 2025 del festival de música realizado en el Parque Bicentenario.
La determinación fue confirmada este viernes 23 de enero por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, y dada a conocer públicamente por familiares de Berenice Giles Rivera, conocida como “Bere” en el gremio periodístico y cultural. Hasta el momento, el proceso penal involucra a cinco empresas y a ocho personas físicas presuntamente relacionadas con la organización y operación del evento.
Ambas víctimas se encontraban cubriendo el festival cuando una estructura metálica colapsó dentro del recinto, provocándoles lesiones mortales. El hecho generó una amplia reacción del sector cultural, periodístico y de derechos humanos.
En un comunicado oficial, la fiscalía capitalina informó que desde abril de 2025 se han realizado de manera continua diligencias ministeriales, policiales y periciales, las cuales se desarrollan bajo criterios técnicos y jurídicos, sin exclusiones, y dirigidas a todas las personas físicas y morales que pudieran tener responsabilidad.
“La Fiscalía agotará todas las líneas de investigación y ejercerá acción penal contra quien resulte responsable, con pleno respeto al debido proceso y a los derechos de las víctimas”, señaló la institución.
Asimismo, precisó que no dará por concluida ninguna investigación ni adelantará conclusiones, reiterando su compromiso con el esclarecimiento total de los hechos y el acceso a la justicia.
La tragedia
El incidente ocurrió durante el desarrollo del festival Axe Ceremonia 2025, uno de los eventos musicales más concurridos de la capital. De acuerdo con los reportes iniciales, la estructura que colapsó formaba parte del montaje interno del recinto y se encontraba en una zona de tránsito del personal acreditado.
Tras el accidente, el evento fue suspendido de manera parcial mientras se activaron los protocolos de emergencia. Sin embargo, la respuesta inicial fue duramente cuestionada por asistentes y trabajadores de prensa, quienes denunciaron falta de información clara y deficiencias en las medidas de seguridad.
En los días posteriores a las muertes, colectivos de fotógrafos, periodistas culturales y trabajadores de espectáculos realizaron protestas frente al Parque Bicentenario y en otros puntos de la Ciudad de México. Las movilizaciones exigieron justicia para las víctimas, así como condiciones laborales y de seguridad dignas para quienes cubren eventos masivos.
Las consignas también apuntaron a la responsabilidad de las empresas organizadoras y de seguridad privada, así como a la necesidad de revisar los protocolos de protección civil en festivales y conciertos de gran escala.
