Los buzos  liberaron a la mantarraya a 18 metros de profundidad en una maniobra de alto riesgo.

Baja California (Marcrix Noticias)-Un grupo de fotógrafos submarinos y buzos a pulmón protagonizó un rescate de alto riesgo al liberar a una mantarraya mobula que se encontraba enredada en una cuerda de pesca a 18 metros de profundidad, cerca de Baja California, mientras al menos tres tiburones sedosos rodeaban el lugar, aparentemente “listos para atacar”.

El incidente ocurrió el 16 de junio de 2024 durante un safari oceánico encabezado por el fotógrafo submarino Andre Smits, de 35 años, originario de Eindhoven, Países Bajos.

El equipo se dirigió a una boya utilizada por pescadores de tiburones luego de no encontrar vida marina con la que interactuar ese día.

“Nuestro guía se lanzó al agua para revisar la línea, salió enseguida y dijo: ‘Chicos, necesito su ayuda. Hay algo atrapado en la cuerda’”, relató Smits.

El incidente ocurrió durante un safari oceánico encabezado por el fotógrafo submarino Andre Smits. (Foto: Andre Smits/SWNS)

El incidente ocurrió durante un safari oceánico encabezado por el fotógrafo submarino Andre Smits. (Foto: Andre Smits/SWNS)

Al descender, los buzos encontraron a la mantarraya completamente envuelta en una gruesa cuerda proveniente de una boya de pesca. El animal, visiblemente alterado, intentaba liberarse sin éxito.

Mientras el equipo trabajaba por turnos para cortar la cuerda con cuchillos, al menos tres tiburones nadaban alrededor de la escena.

“Estaban listos para atacar en cuanto ella estuviera a punto de morir”, señaló Smits. “A los tiburones les encanta cuando los animales están muertos. Se alimentan de ellos. Por suerte, aún no había sido atacada, pero siempre vigilábamos a los tiburones para ver qué tan interesados estaban”.

El rescate requirió la coordinación de siete buzos. Un instructor de buceo libre descendió primero para cortar la cuerda por debajo de la raya y permitir que el grupo pudiera acercarla a la superficie.

“Estaba completamente enredada. La cuerda rodeaba casi todas las partes del cuerpo de la raya. El animal estaba en modo pánico, empezando a nadar para intentar liberarse, pero luego entendió que estaba atrapado”, narró Smits.

“Intentábamos cortar con cuidado partes de la cuerda alrededor de la cara, y ella volvía a nadar, pero la jalábamos de nuevo hacia nosotros. Con todo el equipo, tratábamos de mantener al animal cerca mientras se turnaban con el cuchillo y cortaban con cuidado la cuerda para no lastimarla”.

Tras varios minutos de tensión y maniobras precisas, la mantarraya fue finalmente liberada. Aunque resultó herida, logró alejarse nadando varios metros. Sin embargo, el momento más impactante ocurrió después.

“Lo hermoso fue que la liberamos, nadó unos 30 metros y luego pareció decidir regresar”, recordó Smits. “Realmente volvió hacia nosotros y dio una vuelta como de ‘gracias’. Pasó justo entre nosotros, frente a nuestros rostros, casi como si nos diera un abrazo de gratitud”.

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