La influencer y empresaria adquirió mil roscas en Costco Guadalajara para llevarlas a Colima.
Colima(Marcrix Noticias).- Lo que para algunos es visión de negocio, para otros es abuso del sistema. Ximena Figueroa, empresaria e influencer conocida en redes como “La Reina del Costco”, volvió a colocarse en el centro de la polémica tras comprar alrededor de mil Roscas de Reyes en una sucursal de Costco en Guadalajara con la finalidad de revenderlas en Manzanillo, Colima, donde no existe esta cadena comercial.
La operación no fue discreta. Al contrario, ella misma documentó todo en redes sociales, desde los carritos abarrotados hasta la carga en tarimas y el traslado en varias camionetas, presumiendo la magnitud del movimiento. Según los datos difundidos, cada rosca tuvo un costo aproximado de 429 pesos, lo que representó una inversión cercana a 305 mil pesos en una sola compra.
Las roscas, una vez trasladadas a Colima, fueron ofrecidas a un precio mayor, que rondó entre 599 y hasta más de 700 pesos, dependiendo del relleno y la presentación. La justificación de Figueroa ha sido clara, en esa zona no hay Costco, existe alta demanda y ella cubre una necesidad del mercado. Negocio puro, dice.
Sin embargo, el tema explotó en redes sociales. Las críticas no se hicieron esperar: usuarios acusaron acaparamiento, señalaron que su compra impidió que familias adquirieran roscas directamente en tienda y cuestionaron la ética de lucrar con un producto tradicional en fechas sensibles. Otros incluso pidieron a Costco limitar este tipo de compras masivas.
Del otro lado del ring digital, también hubo defensores. Algunos argumentaron que no hay ilegalidad alguna, que cualquier socio puede comprar lo que desee si tiene el dinero, y que se trata simplemente de emprendimiento, no de caridad. “Si no te gusta, no compres”, fue uno de los comentarios más repetidos.
Se debe recordar que no es la primera vez que Ximena Figueroa realiza este tipo de acciones. En años anteriores ya había protagonizado episodios similares con roscas y otros productos de temporada, lo que confirma que no fue un impulso, sino una estrategia comercial planeada y repetida.
