Sandra López afirma que su hijo sufrió un accidente y no recibió atención oportuna en tres hospitales.
Cancún, Q. Roo.- Una denuncia por negligencia médica volvió a sacudir al sistema de salud en Quintana Roo. Sandra López acusó que su hijo, Cristian Osmar, de 16 años, murió por la falta de atención adecuada y de equipo en hospitales de Felipe Carrillo Puerto, Chetumal y Cancún. El adolescente sufrió un accidente y, ante la carencia de insumos y especialistas, fue trasladado de un hospital a otro sin que ninguno pudiera recibirlo. La madre afirma que el IMSS nunca emitió la autorización para ingresarlo a tiempo en Cancún, lo que terminó por costarle la vida.
Cristian Osmar había resultado lesionado semanas atrás, cuando fue embestido por una camioneta mientras se dirigía a clases en Felipe Carrillo Puerto. El conductor, que presuntamente no respetó un alto en la colonia Leona Vicario, impactó la motocicleta del joven y huyó del lugar, abandonando incluso una placa vehicular del estado de Campeche.
Paramédicos de la Cruz Roja atendieron al estudiante y lo trasladaron al hospital general por una posible fractura en el pie izquierdo, además de lesiones en la cadera, el brazo y una contusión cerebral. Desde entonces, la familia asegura que comenzó un vía crucis de traslados, trámites y negativas médicas.
La madre relató que, en el hospital de Felipe Carrillo Puerto, les informaron que no había traumatólogo disponible y que debían trasladar al joven a Chetumal, donde tampoco contaban con el equipo ni los especialistas necesarios. Ahí se gestionó su envío a Cancún, Playa del Carmen o Yucatán, pero —según denunció— ningún hospital respondió los correos de solicitud de ingreso, lo que impidió movilizarlo y agravó su condición.
La mujer afirmó que el joven fue declarado muerto en dos ocasiones: primero en el hospital de Chetumal y, posteriormente, en el de Cancún. En este último, incluso le solicitaron con mucha insistencia que donara los órganos del menor, lo que la hizo sospechar de posibles irregularidades.
En Chetumal, Cristian permaneció cuatro días. El cuarto convulsionó por daño neurológico, pero no había especialistas para atenderlo. Tras ese episodio, finalmente se autorizó su traslado a Cancún.
Sin embargo, la familia afirma que las negligencias continuaron. Aunque el adolescente debía ser ingresado a Terapia Intensiva y preparado para una cirugía, fue dejado en el área de Urgencias, donde no había los aparatos necesarios para su atención. Durante todo este tiempo, aseguró la madre, los médicos nunca le proporcionaron información clara sobre el estado de salud del joven ni sobre los medicamentos que requería.
López señaló que incluso intentó llevarlo a un hospital particular, pero el IMSS le negó el expediente médico, documento indispensable para admitirlo en otro centro de salud.
En Cancún, según su testimonio, nuevamente declararon sin vida al joven. La familia inició los trámites funerarios, pero una trabajadora social les informó que Cristian aún estaba vivo. Pese a ello, la situación no mejoró: un enfermero le indicó que los médicos habían ordenado suspender los medicamentos y desconectarlo debido a una presunta muerte cerebral. Finalmente, el corazón del joven dejó de latir.
La madre denunció una cadena de burocracia, falta de insumos, omisiones y negligencia médica, y anunció que emprenderán acciones legales contra el IMSS.
El proceso post mortem también enfrentó obstáculos. El pasado jueves, cuando personal de la Fiscalía acudió al Hospital General de Cancún para retirar el cuerpo y continuar con el procedimiento —pues el deceso derivó de un accidente de tránsito—, guardias privados impidieron el traslado pese a que ya lo habían colocado en la camioneta del Servicio Médico Forense. Presuntamente, alguien del IMSS ordenó retener el cuerpo. La situación escaló y derivó en una trifulca en la entrada del hospital, con un detenido.
La madre pidió que se permita finalmente descansar a su hijo, ya que ni siquiera ha podido llevarlo a su comunidad de origen para darle sepultura.
