Campeche. (Marcrix Noticias).- El periodista Arturo Bravo, esposo de la Secretaria de Seguridad de Campeche, Marcela Muñoz, se burla del asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, y provoca una ola de críticas en redes sociales .
Se viralizaron frases como: “Esperemos que no vaya a ser una farsa como el atentado a Memo Caguamas” y “No están muy claras las cosas, hay demasiada información confusa. Atacan a balazos al sombrero loco Manzo.”
Las publicaciones fueron eliminadas. Sin embargo, las capturas de pantalla se difundieron ampliamente entre los usuarios, generando rechazo por su tono insensible ante un crimen violento.
Indigna su falta de ética
Los mensajes de Bravo fueron calificados como muestra de cinismo y falta de empatía. Usuarios en redes señalaron que no se puede normalizar la violencia ni permitir burlas hacia las víctimas de ataques armados.
Algunos internautas recordaron que anteriormente el periodista había sido señalado por su conducta provocadora. Sus presuntos vínculos familiares con personas relacionadas con actividades ilícitas también generaron escándalo.
“No sorprende su postura, pero sí indigna que desde un lugar de privilegio y complicidad se atreva a burlarse o minimizar la muerte de un hombre cuya única falta fue hablar con la verdad.”
Fue uno de los comentarios ampliamente difundidos.
Reacciones y exigencias públicas
Usuarios coincidieron en que los servidores públicos y sus familiares deben mantener una postura de respeto ante hechos de violencia. “Es una verdadera lástima que alguien que se ostenta como periodista se exprese con tanta falta de sensibilidad”, escribió otro ciudadano.
Además, la controversia también ha alcanzado a la Secretaría de Seguridad Pública de Campeche. Algunos ciudadanos han exigido que se tomen medidas o deslinden responsabilidades ante la conducta del esposo de la titular.
Para muchos usuarios, este caso representa un ejemplo de impunidad y falta de sensibilidad social. Hay una crisis de seguridad y constantes ataques a funcionarios públicos. La reacción de Bravo es una burla a la memoria de una víctima y un agravio a la opinión pública.
