Desde 2018, el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses ha recibido cadáveres seis veces por encima de su capacidad.

 

Guadalajara (Marcrix Noticias).– Los cadáveres sin identificar se acumulan en los congeladores del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) a un ritmo que rebasa seis veces su capacidad operativa, reflejando una crisis forense que el estado arrastra desde hace siete años.

De acuerdo con datos obtenidos vía transparencia, de 2018 a junio de 2025 ingresaron 9 mil 29 cuerpos al IJCF, pese a que su capacidad máxima es de mil 273 espacios. La saturación ha obligado a almacenar cuerpos en cámaras frigoríficas, panteones forenses y fosas comunes.

En el Panteón Guadalajara hay mil 49 espacios ocupados; en el Panteón Mezquitán, 195; y en el de El Salto, 494, con apenas 109 lugares disponibles entre los tres.

La crisis no es nueva. En 2018, el hallazgo de “tráilers de la muerte” que recorrieron la Zona Metropolitana de Guadalajara evidenció la falta de capacidad del Servicio Médico Forense. En ese momento se vinculó a proceso a dos exfuncionarios, posteriormente exonerados. Desde entonces, el problema se ha agravado año con año.

En 2018 se registraron 406 cuerpos sin identificar; en 2019 fueron 605; en 2020 la cifra subió a 836; en 2021 se redujo a 647; y en 2022 cerró con 669. 

El año más crítico fue 2023, con 3 mil 317 cuerpos, seguido de 2024 con mil 612. En lo que va de 2025, hasta el 30 de junio, se contabilizan 937 cadáveres más.

Jalisco, epicentro de la desaparición en México

La crisis forense está directamente ligada a la violencia y desapariciones en la entidad. Jalisco es el estado con más personas desaparecidas del país: del 1 de enero de 2018 al 11 de agosto de 2025 se han reportado 8 mil 618 personas sin localizar, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas o No Localizadas.

Desde 2018 hasta julio de este año, la Vicefiscalía Especializada en Personas Desaparecidas reporta 210 sitios de inhumación clandestina en la entidad. 

Tlajomulco de Zúñiga encabeza la lista con 83 puntos, seguido de Zapopan (41), San Pedro Tlaquepaque (21), El Salto (12), Tonalá (12) y Guadalajara (11). En este periodo se han localizado mil 985 personas, de las cuales mil 75 han sido identificadas.

Familias revictimizadas

La saturación del Semefo y la lentitud en los procesos de identificación mantienen a miles de familias en una búsqueda interminable. Tal es el caso de Marisela Hernández Gutiérrez, madre de Carlos Adrián Morelos Hernández, desaparecido en Tlajomulco de Zúñiga el 23 de marzo de 2023.

Marisela ha acudido en dos ocasiones al forense, para confirmar si los restos hallados corresponden a su hijo. En ambas recibió la esperanza de un posible hallazgo, seguida de la decepción al descartarse la coincidencia genética. “Es un jugar con los sentimientos de una madre. Psicológicamente no estoy bien”, confesó.

Mientras tanto, su nieto, testigo de la desaparición, requiere tratamiento psiquiátrico y ha tenido un retroceso escolar. Marisela recorre calles vendiendo productos, pero su verdadera motivación es buscar a su hijo, incluso entre casas abandonadas y bolsas de basura.

Una deuda pendiente

En México, organismos internacionales han advertido que hay más de 70 mil personas fallecidas sin identificar en las morgues del país, situación que vulnera el derecho de las familias a la verdad y la justicia.

En Jalisco, la acumulación de cuerpos sin nombre no sólo evidencia un sistema forense rebasado, sino un problema estructural que requiere atención urgente. 

Mientras no se agilicen los procesos de identificación y no se amplíe la infraestructura, los cuerpos seguirán apilándose en congeladores y las familias seguirán esperando respuestas.

Con información de Milenio.

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