El cambio legal lleva el nombre de un delfín que sufrió graves lesiones en un delfinario de Playa del Carmen.
Playa del Carmen, (Marcrix Noticias)-A partir de este jueves, entra en vigor en México la conocida “Ley Mincho”, una reforma a la Ley General de Vida Silvestre que prohíbe el uso de delfines y mamíferos marinos para fines comerciales o de entretenimiento, permitiendo únicamente su resguardo con fines de conservación o investigación científica.
El cambio legal, impulsado por colectivos ambientalistas tras años de protestas, fue celebrado por organizaciones como Empty the Tanks, cuyo activismo se concentró especialmente en el delfinario del hotel Barceló, en Playa del Carmen.
“El reto ahora es garantizar que esta ley se aplique de forma transparente y efectiva”, declaró Mariel Tejeda, directora de la organización, al conocer la entrada en vigor del decreto.
La reforma, publicada en el Diario Oficial de la Federación, modifica y adiciona los artículos 47 bis, 60 bis, 127 y 128de la Ley General de Vida Silvestre. Entre los principales puntos destacan:
-
Se prohíbe el uso de mamíferos marinos con fines de lucro o entretenimiento, como los espectáculos con delfines o los programas de nado con turistas.
-
Se exige que cualquier ejemplar en cautiverio sea retirado a condiciones dignas, como corrales marinos amplios con estímulos naturales.
-
Solo podrán mantenerse en cautiverio bajo condiciones estrictas con fines de rehabilitación, conservación o investigación científica.
La ley fue bautizada como “Ley Mincho”, en memoria del delfín que vivía en el delfinario del hotel Barceló y que, tras estrellarse contra una estructura de concreto, quedó gravemente herido. Su historia se convirtió en símbolo del maltrato animal en centros turísticos.
A pesar del avance, la ley incluye un artículo transitorio que genera preocupación en algunos sectores ambientalistas: permite a los propietarios y poseedores de delfines seguir utilizándolos en actividades comerciales mientras esté vigente su plan de manejo previamente aprobado.
“Esto significa que algunos delfinarios podrían continuar ofreciendo nado con delfines hasta que los ejemplares actuales mueran o sean retirados”, explicó Tejeda, aunque aclaró que ahora deberán presentar un censo detallado y operar bajo nuevas restricciones más estrictas.
La siguiente etapa, subrayan los activistas, será crear santuarios o espacios marinos adecuados donde los animales puedan vivir libres de explotación, incluso si no pueden ser reintegrados plenamente a su hábitat natural.
“El objetivo es que no trabajen más por comida, sino que vivan seguros, con dignidad, bajo cuidado humano responsable”, enfatizó Tejeda.
El caso ha reavivado el debate sobre el turismo responsable en la Riviera Maya y la necesidad de transitar hacia modelos de entretenimiento éticos y sostenibles. Por ahora, las organizaciones celebran este avance legislativo, pero advierten que vigilarán de cerca su implementación.
