El satélite Relay-2 dejó de funcionar en 1967 y desde entonces se consideraba un “satélite zombi”; el fenómeno fue una FRB intensa.
Estados Unidos (Marcrix Noticias)-Un hecho insólito acaba de sacudir a la comunidad científica internacional: un satélite inactivo de la NASA desde hace casi seis décadas emitió una potente señal de radio hacia la Tierra, pese a haber dejado de operar oficialmente en 1967.
Se trata del Relay-2, un artefacto lanzado el 21 de enero de 1964 como parte de un programa experimental para estudiar los cinturones de radiación Van Allen. Desde su apagón hace más de medio siglo, era considerado un “satélite zombi”, es decir, un objeto espacial sin funciones activas pero aún en órbita terrestre.
La señal fue detectada el 13 de junio de 2024 por el telescopio Australian Square Kilometer Array Pathfinder (ASKAP), ubicado en el oeste de Australia. Los astrónomos identificaron una ráfaga rápida de radio (FRB)extremadamente intensa y breve, de apenas 30 nanosegundos de duración.
“Fue una pulsación de radio increíblemente poderosa”, comentó Clancy James, investigador de la Universidad Curtin, en declaraciones al medio New Scientist.
Al principio, los científicos pensaron que el origen era una fuente cósmica lejana, como suele ser el caso de este tipo de señales. Sin embargo, un análisis detallado reveló que la emisión provenía del satélite Relay-2. El hallazgo fue documentado en un estudio publicado en la plataforma científica arXiv.
Aunque aún no hay una explicación definitiva, los expertos manejan dos teorías principales:
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Acumulación de electricidad estática: El satélite pudo haber almacenado carga durante décadas, liberándola en un solo destello de energía.
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Impacto de micrometeorito: Un choque reciente con un micrometeorito podría haber generado una nube de plasma capaz de producir la señal.
Ambas hipótesis son inusuales, pero posibles dada la antigüedad y el entorno orbital del aparato.
Este fenómeno plantea nuevas complicaciones para los astrónomos. La creciente cantidad de satélites obsoletos que orbitan la Tierra puede dificultar la diferenciación entre señales artificiales accidentales y verdaderas emisiones astronómicas, afectando la búsqueda de fenómenos como púlsares, FRBs auténticos o incluso señales de origen extraterrestre.
