Aunque Cozumel recibió más de 3.5 millones de pasajeros de cruceros en 2023, el impacto económico real en la isla es mínimo. Solo una pequeña parte del gasto turístico se queda en la comunidad.
Cozumel (Marcrix Noticias)-Cozumel, uno de los principales destinos de cruceros del mundo, recibió en 2023 a más de 3.5 millones de turistas marítimos, consolidando su posición como puerto líder en el Caribe. Sin embargo, el modelo de turismo masivo que representa este flujo constante comienza a mostrar desequilibrios estructurales que preocupan tanto a especialistas como a ciudadanos.
Aunque las cifras pueden parecer alentadoras, la derrama económica real para la isla es limitada. De acuerdo con datos del propio sector, los turistas que llegan por crucero gastan en promedio 70 dólares por visita, lo que representa una inyección de más de 245 millones de dólares anuales. No obstante, menos del 15% de ese dinero permanece en Cozumel. El resto se reparte entre navieras internacionales, agencias de tours externas y grandes cadenas comerciales, reduciendo el beneficio directo para la economía local.
Los impuestos que pagan las líneas de cruceros también son bajos en comparación con otras formas de turismo. El Derecho de Uso de Infraestructura Portuaria apenas suma unos pocos dólares por visitante, y el impuesto de internación turística se aplica solo de forma parcial. En consecuencia, cada pasajero de crucero aporta significativamente menos al gasto público local que un turista que llega por vía aérea y pernocta en hoteles de la isla.
Además, el crecimiento en el número de visitantes no ha sido acompañado por mejoras proporcionales en la infraestructura pública. Hospitales, escuelas, parques, servicios de agua y transporte no han recibido inversiones significativas, pese al aumento de la carga urbana que representa el turismo. Para muchos habitantes, el impacto del turismo masivo ha superado la capacidad de respuesta del sistema urbano.
Frente a este panorama, el proyecto para construir un cuarto muelle de cruceros ha despertado una fuerte oposición social. Una encuesta realizada por el diputado local Renán Sánchez Tajonar reveló que seis de cada diez ciudadanos están en contra de la nueva terminal, promovida por el Gobierno Federal como una vía para aumentar aún más el arribo de cruceros a la isla.
Cozumel se encuentra, entonces, ante una decisión crucial: mantener un modelo turístico de alto volumen pero bajo retorno, o replantear su estrategia hacia un enfoque de mayor calidad, menor impacto ambiental y verdadero beneficio para la población local.
