La defensa del capo sinaloense solicitó —y obtuvo— una extensión para explorar vías legales que le permitan evitar la pena de muerte.
Estados Unidos (Marcrix Noticias)-Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los narcotraficantes más escurridizos y buscados de las últimas décadas, ha logrado postergar su proceso judicial en Estados Unidos. Su equipo legal solicitó una prórroga de 60 días a la Corte del Distrito Este de Nueva York para explorar “alternativas jurídicas” que eviten la pena de muerte, y dicha solicitud fue respaldada por el Departamento de Justicia y validada por la corte.
La audiencia originalmente programada para el 16 de junio de 2025 ha sido suspendida sin que hasta ahora se defina una nueva fecha. En el documento oficial, se detalla que la defensa continúa revisando evidencia clave y considera opciones como acuerdos judiciales o colaboración con las autoridades estadounidenses para reducir la posible condena.
Repatriación y controversia internacional
Paralelamente, el caso ha tomado un giro diplomático. El pasado 20 de febrero, Zambada envió una carta de 33 páginasal Consulado de México en Nueva York, donde exigió su repatriación inmediata. En el escrito, acusa a las autoridades estadounidenses de haber ejecutado un “secuestro transfronterizo”, señalando que su traslado a EE.UU. violó el debido proceso y la soberanía mexicana.
Además, advierte que si México no responde con firmeza, se corre el riesgo de establecer un precedente peligroso, donde otras naciones puedan intervenir unilateralmente en territorio mexicano sin consecuencias diplomáticas.
El contenido de la carta plantea interrogantes serios sobre los límites del derecho internacional, el papel de México en la defensa de sus ciudadanos y las implicaciones futuras en materia de extradición y cooperación judicial.
Lo que viene
A pesar de haber evadido la justicia mexicana durante más de dos décadas, la presencia de Zambada ante una corte estadounidense lo coloca en una situación inédita. Su futuro judicial dependerá tanto de los movimientos legales que emprenda su defensa como de la postura que asuma el gobierno de México frente a su solicitud de repatriación.
En este contexto, se intensifica la presión sobre ambos gobiernos: Estados Unidos, por la manera en que se procesó su captura y extradición; y México, por el debate interno sobre cómo proteger su soberanía sin parecer que respalda la impunidad.
El caso “Mayo Zambada” no sólo es un hito judicial, sino también un foco de tensión diplomática que podría redefinir las reglas del juego en la cooperación bilateral contra el narcotráfico.
