Tigres, jaguares, elefantes y monos son parte del inusual y desgarrador traslado desde un santuario en Culiacán hasta Mazatlán, debido a la escalada del conflicto interno en el Cártel de Sinaloa.

Culiacan (Marcrix Noticias)-Esta semana, una escena tan insólita como conmovedora se vivió en Culiacán, Sinaloa. Veterinarios y cuidadores del Santuario Ostok trabajaron incansablemente para subir a enormes semirremolques cajas metálicas que contenían tigres, jaguares, elefantes, monos y leones. El motivo: huir de la violencia.

Durante años, este santuario privado fue un refugio para más de 700 animales silvestres, muchos de ellos rescatados de circos o confiscados a narcotraficantes. Sin embargo, desde septiembre del año pasado, la seguridad del lugar se deterioró drásticamente debido a la intensificación del conflicto armado entre facciones del Cártel de Sinaloa.

Amenazas, bloqueos y cortes de suministros esenciales convirtieron la operación del refugio en una tarea insostenible. Por ello, sus responsables tomaron una dolorosa pero inevitable decisión: abandonar Culiacán y trasladarse a Bioparque El Encanto, en Mazatlán, donde esperan poder establecerse en condiciones más seguras.

Esto ya nos alcanzó a todos”, declaró con pesar Ernesto Zazueta, director del santuario, al confirmar que incluso los animales no están a salvo de la ola de violencia que azota la región.

Una guerra sin cuartel

La violencia actual se enmarca en una fractura interna del Cártel de Sinaloa. La reciente captura de Ismael “El Mayo” Zambada y de uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán desató una feroz pugna por el control del territorio.

Según el analista de seguridad David Saucedo, el conflicto ha obligado a los grupos criminales a financiar su guerra a través de extorsión, secuestros, cobro de piso y robo de carga, afectando gravemente a la población civil.

La población civil en Culiacán lo está resintiendo”, advirtió Saucedo.

Un viaje cargado de tensión y esperanza

El operativo de evacuación no fue improvisado. Durante semanas, los cuidadores prepararon a los animales para el largo trayecto. El día del traslado, las escenas fueron emotivas: felinos calmados con palabras suaves, un elefante alimentado con zanahorias mientras un trabajador le susurraba al oído.

Aunque el Bioparque El Encanto será el nuevo hogar de los animales, el temor persiste. El conflicto se ha extendido por todo el estado de Sinaloa, y el futuro sigue siendo incierto para estos refugiados del reino animal.

La historia del éxodo de estos animales simboliza el grado de descomposición social y violencia que azota al país. Lo que alguna vez fue un santuario de vida ahora representa una víctima más de una guerra que parece no tener fin.

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