La falta de vacunas obligó a la familia a regresar a Cancún para continuar el tratamiento médico.

Valladolid (Marcrix Noticias)-Una familia originaria de Cancún vivió momentos de pánico y tensión el pasado 10 de mayo mientras paseaba en el centro de Valladolid, Yucatán, tras ser atacada por dos perros sin correa frente al hotel donde se hospedaban, en las inmediaciones del exconvento de San Bernardino de Siena.

De acuerdo con el relato del padre de familia, los hechos ocurrieron poco después de su llegada a la ciudad. Mientras caminaban por la zona turística, dos perros —uno negro y otro café— salieron de manera repentina de una casa cercana y atacaron a la familia.

“Uno de los perros me mordió a mí y a uno de mis hijos. Mi esposa logró alzar al más pequeño y lo protegió del ataque”, relató el afectado.

El hombre logró contener a uno de los animales y evitar un daño mayor, mientras que un joven abrió la puerta de la vivienda, lo que permitió la salida de los perros. Aunque en un inicio se pensó que los animales pertenecían al hotel Skol, donde se hospedaban, luego se confirmó que provenían de una casa particular, propiedad de la misma persona que administra el hotel.

La dueña intervino tras el incidente y cubrió los gastos médicos iniciales, incluida atención en una clínica privada.

Vacunas escasas y retorno forzado a Cancún

Sin embargo, la situación se complicó debido a la falta de vacunas contra la rabia y el tétanos en los centros de salud de Valladolid, lo que obligó a la familia a regresar a Cancún para continuar el tratamiento correspondiente, incurriendo en gastos imprevistos.

“Le notificamos estos costos a la dueña, pero en ningún momento buscamos que nos reembolsara las vacaciones, como ella interpretó tras ver nuestra publicación en redes sociales”, aclaró el padre.

La familia aseguró contar con evidencia documental del ataque y de los gastos médicos. Su intención al hacer pública la experiencia fue alertar a otros turistas sobre la presencia de perros sin medidas de control en la zona turística.

“Durante nuestra estancia vimos a varias personas paseando a sus perros sin correa, especialmente cerca del parque de San Bernardino”, agregaron.

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