Mario González, vocero de la Diócesis Cancún-Chetumal, dijo que la violencia es un reflejo de cómo está nuestra sociedad
Cancún (Marcrix Noticias).- El vocero de la Diócesis Cancún-Chetumal, Mario González, reconoció que la violencia entre jóvenes, que se ha verificado en Cancún y en toda la República es por la falta de autoridad de los padres y del gobierno.
“Cuando alguien hace algo deliberado es por la falta de autoridad, sino hay autoridad en sus casas por parte de sus papás que los puedan orientar hacia un camino del bien, hacia un camino de virtudes, pues esos jóvenes van a sentirse con toda la autoridad del mundo para realizar cosas”, expresó el entrevista el religioso, al término de la misa dominical cuestionado sobre los hechos de violencia en los que han estado inmersos jóvenes.
Agregó sobre este tema que en esta situación también tiene que ver el estado por no promover una seguridad real.
“Si no hay una autoridad civil o una autoridad que promueva la seguridad, esto provoca que los jóvenes sean libres en las calles, porque no hay un orden, no hay una autoridad que pueda regir el orden mismo de la sociedad”, admitió.
Reconoció el eclesiástico que ahora ante la falta de autoridad se vive la justicia por la propia mano.
“Esto que se ha vivido ahora, es un reflejo de la cómo está nuestra sociedad, que de la nada yo puedo con mi autoridad y de mi fuerza hacerme justicia por mi propia mano”, expresó.
Agregó que esta situación que se vive no ayudará en nada y la violencia podría alcanzar a nuestros adultos mayores y niños.
“Esto no generará lazos de unidad, sino que generará más violencia y al rato van a agredir a adultos mayores y a los niños van a golpeáramos, porque no hay quien pueda hacer justicia, las autoridades están quien sabe en donde, ya que ellos debieran de salvaguardar los derechos a la ciudadanía y no lo están haciendo”expuso.
Finalmente, hizo un llamado a las familias de que se tiene que educar a los jóvenes para que no tomen la justicia por su propia mano.
“Sabemos qué hay padres ausentes por el trabajo o las necesidades laborales, pero también debemos de infundir en nuestros jóvenes un respeto por la sociedad y por el otro, háganme lo que me hagan, yo no puedo tomar justicia por mi propia mano para eso están las autoridades”, concluyó.
